EN NAVARRETE: NUESTROS CLUBES EN UN TOTAL ESTADO DE ABANDONO.                                                                                         REYNA LA NEGLIGENCIA,  INOPERANCIA Y PERSONALISMO.

 

  Por: José Ventura               Correo: barrancoli_96@hotmail.com

En las décadas de los años 70 y 80, se hicieron muy populares los clubes, entidades que sirvieron de base para el desarrollo artístico de  los jóvenes y muy especialmente, en el área del canto, el teatro, la poesía etc.

Esos clubes estaban conformados por una parte física y una parte sentimental, en otras palabras una parte material y una parte espiritual.

En nuestro municipio de Navarrete como en el resto del país, los clubes jugaron un papel preponderante, hasta el grado que ellos eran los puntos de referencias culturales principales de la época, donde todos los padres que tenian la cabeza bien puesta, querían ver a sus hijos enrrolados en los clubes, porque ellos le daban un marco cultural diferente a los demás.

Esos locales que se construyeron con esfuerzos mancomunados de aquellos jóvenes que veían más allá de un simple trabajo para ganarse el sustento del diario vivir, donde la lectura de un buen libro, tocar la guitarra, un piano, una flauta, declamar una poesía o participar en un drama u obra de teatro eran cosas de gran importancia, hoy ha pasado a la historia, ¡y de que manera mis hermanos!

Pero los clubes no solo fueron forjadores del liderazgo cultural, también fueron forjadores del liderazgo político, religioso y deportivo, pues en ellos se reunían los muchachos con posiciones contestatarías al gobierno de turno, la comunidad para escuchar una charla,una misa, en esos lugares donde no había una capilla ni siquiera, o para celebrar una fiestecita, por que no habían muchas discotecas o centros de diversión que se diga o para realizar una reunión del equipo de béisbol interbarrial o juvenil, ya fuera para la práctica de los miércoles o para prepararse para recibir el equipo visitante del Domingo.

Los hombres mayores hacían las reuniones de la asociación de agricultores, o para jugar una partida de domino, las mujeres hacían las reuniones del club de madres y los jovencitos hacían las reuniones de la pastoral juvenil.

“!Caramba!” hermanos, eso es cosa del pasado, cosas de la historia, pues entrada la década de los años noventa, los clubes comenzaron a perder importancia, y su parte espiritual o sentimental se nos fue perdiendo asi como vamos perdiendo la juventud, sin que ni siquiera nos diéramos cuenta.

Pero no solamente la parte espiritual perdieron los clubes, también parte de la física que estaba constituida por los recursos humanos que accionaban en ellos, a la medida que nuestros jóvenes fueron perdiendo el interés por estas entidades y bellas cosas desarrolladas dentro de esos clubes.

Hoy solo nos queda de los clubes cuatro paredes solitarias, las cuales son visitadas por la comunidad cuando algún político de barrio quiere hacer una reunión, para estafarle el voto a la comunidad, o cuando un funcionario quiere convencer a la población de que deben aceptar los problemas, porque no hay nada que hacer para resolverlos desde el gobierno.

   En nuestro querido Navarrete, a nivel urbano tenemos tres clubes de uso de la comunidad entre los que figuran: El Juan Pablo Duarte; administrado por una sola familia que lo ha visto como un patrimonio propio y es al que más se le da vida, a pesar de los pesares y al menos lo limpian y no esperan que haya una reunión para hacerlo.

 

 

                                                                                                                                                                El Club Recreativo, local que desde hace muchos años está bajo el control del profesor y ex sindico Julio Cesar Barranco y quien no se preocupó en repararlo en los cuatro años de su gobierno municipal, cuyo techo está perforado por donde quiera, a tal grado que “llueve adentro y escampa afuera” y no hay un baño donde se puedan realizar las necesidades fisiológicas.

La mayoría de los partidos políticos usan este local para su proselitismo, pero al llegar al poder se olvidan de que existe y que está pendiente de una remodelación, estructuración o de que se le construya una nueva edificación, como se hizo con el Juan Pablo Duarte.

   El Country Club, su edificación está en mejor condicion que la del Club Recreativo y peor que la del Club Juan Pablo Duarte, nadie se preocupa por limpiarlo, hasta que no piensan en realizar una reunión en dicho local, ya sea de los funcionarios, de los partidos o de las entidades populares y comunitaria, es decir que pasa lo mismo que en el Club Recreativo.

Estos locales clubisticos, a los cuales debemos sumarle el club de la comunidad de Villa Nueva y los de otras comunidades, no tienen vida permanente, porque quienes están al frente de ellos, le han dado una utilidad unipersonal, excluyendo a la comunidad en sentido general, siendo incapaces de desarrollar en ellos una visión integradora de los ciudadanos, de modo que se puedan tratar los multiples problemas que afectan a las comunidades, ademas de desarrollar actividades de caracter creativos para los niños y jovenes.

Se los prestan a quien quieran, se los niegan a quien les da su santa gana, porque los manejan como una propiedad o como su casa y a esta actitud hasta cierto punto irresponsable, se le suma la inconciencia de la comunidad que no ha exigido su integración en ellos.

Todo se recuesta en el vacío alegato, que tanto el Country Club, como el Recreativo, fueron hechos por una determinada familia o personas, por lo que el pueblo no tiene derecho en ellos, mucho menos a exigir su integración en la administración, dirección y decisiones tomadas en los mismo.

Su único derecho es a reunirse, si así se lo permiten y entiendo que sin importar quien donara los terrenos o quien lo hizo, al pueblo debe incentivársele para que participe en ellos y que estos clubes sean dirigidos por un grupo de personas de la comunidad que vele por el mantenimiento y acondicionamiento de sus plantas físicas y funcionamiento social, sin que esto implique desplazar a quien esté al frente de los mismo.

En el Country Club se realizaban campeonatos de Domino, ajedrez, etc., pero hace mucho tiempo que no escucho que se celebren estas actividades, esos clubes debieran ser locales funcionales, donde se implementen actividades que sirvan de alternativa a los jóvenes para que no sigan delinquiendo y cayendo en el desgraciado vicio de las drogas.

Pero no hay apoyo de nuestros gobiernos, nacional y municipal, ni voluntad en la población para que ésto cambie y tenga lugar algo util y fructifero, y sumado a la falta de apoyo y falta de comprencion agregamos una clase comercial y religiosa que no ven mas allá de sus intereses, los que pudieran constribuir a que esta sociedad avance en sentido general hacia una cultura de hombres y mujeres mas conciente de la importancia de vivir en unidad de criterios objetivos por un futuro mejor.