RAFAEL ROSADO (TONY) RAFAEL.ROSADO@YAHOO.COM
Solicitó algo de tomar para su animal y cuando este terminó se marcharon con su increíble procesión. De nuevo aparecieron las luces de no se sabe donde y el Minotauro se puso a gemir como dragón chino. El fantasma de la Pailita que montaba el animal, nunca visto hasta ahora en estos lugares; se balanceaba con gran ritmo y cadencia infinita, mostrando suma confianza y seguridad; dado posiblemente por el dominio y conocimiento de su animal; De igual manera “el hipócrifo violento”*1, también demostraba su esplendido servilismo hacia su bella ama. Después de tan fantástica experiencia nos preparamos para irnos a dormir, pues al otro día pretendíamos llegar a Limbotropía, tomando el camino hacia la Pailita. Mi esposa de repente me preguntó: ¿Y quién era la señora que venía montando el caballo gigante? Yo pretendía contestarle, cuando un desesperante y angustiante campanazo sonó: