El Fantasma de La Sábana Blanca

 
 Autor: RAFAEL ROSADO                                   Correo: rafael.rosado@yahoo.com
 
      Hoy quiero contarles, el insólito episodio que me relató mi amigo, El poeta Raúl Guerra, que empieza así: -“Secundino Gómez, que en el ámbito poético era conocido como “Gómez Ruz”, se dedicó a ser facilitador cultural por los tiempos en que yo me iniciaba en la poesía y el teatro. El vivía con su familia a varias casas de donde yo también residía. En el barrio nunca conversamos de literatura ni de nada parecido. Allí, éramos dos personas vecinas dedicadas cada quien a lo suyo. Si les hablo de mi amigo, el poeta Secundino “Gómez Ruz”, es porque quiero relatarles un acontecimiento que sucedió por esos años de nuestra difícil adolescencia. Les cuento, que los  Jóvenes de esa  época se  caracterizaban por sus inquebrantables espíritus traviesos  y la mayor parte del tiempo se las pasaban  divirtiéndose con  los diferentes juegos habidos y por haber. Digo esto porque si ya se agotaban las modalidades, se inventaban novedosos juegos paridos de las mentes de los muchachos habidos de trabajo productivo y actividades culturales creativas. Uno  de  esos  juegos  inventados,  en  un   viaje  al   río fue   el llamado -“ACUATIAIRE”– cuyo significado es: Agua, Tierra y Aire. Parte de los contrincantes se ubican dentro del agua, y los otros permanecen en la tierra y se usa una bola. Las reglas son mantenidas en el archivo secreto de la memoria  de quien creó este divertido juego, mi dilecto amigo, Tomás Freud. Otros de los juegos predilectos de esos años eran: Pisá Colá, La Minga, Las Escondidas, La Cantarita, Rayuelas, La Cuica, El Pañuelo, y La libertad. Este último es un rudo juego de dos equipos, que se persiguen no se sabe ni con que fin. Además de las escondidas, los sábados y Domingos se usaba jugar el erótico juego de La Botella. Que consistía en un círculo de hembras y varones alternados. Había un capitán que giraba la botella y cuando el pico paraba, esa persona le daba un beso a quien fuera su elegida. Existía el morbo y el erotismo, pero con el mas alto respeto hacia las personas.  
     Muchos de estos juegos producían  un gran fervor, escándalos, estruendos de voces y constantes riñas y pleitos que devenían de la esfervecencia del momento. Los jóvenes se metían en los solares y patios de las casas contiguas, vulnerando los alambres y sin el más mínimo respeto a las empalizadas ni a los constantes  avisos de: ¡NO PASE, PROPIEDAD PRIVADA! Me acuerdo que el señor Don Mateo Gómez, siempre salía y les decía a los muchachos: -“Ya les dije que no se entren a mi patio. Porque ¡ESTO ES MIO!” Eran diversiones sanas, que servían para ejercitar los cuerpos  y  las mentes de la juventud ociosa. Entonces, no se hablaba de vicios como las drogas que hoy pululan y corroen las juventudes en los barrios.
     A las personas mayores les molestaba oír tantos ruidos, que no los dejaban descansar ni escuchar en paz el juego de pelota o la lotería. Por las noches escogíamos  como escenarios de los juegos a los solares baldíos ubicados en la parte trasera de las casas.  Una de esas noches inolvidables, estaban los muchachos jugando a las escondidas cuando sin que nadie lo esperara se apareció un Fantasma vestido de blanco amenazando con comerse a todos los niños y jóvenes del juego. La Luna llena relucía en el cielo. El fantasma grito: ¡GRRUUUAAA! Y susurró: -“Me los voy a comer a todos”. Al escuchar esto, los jugadores corrieron despavoridos a sus respectivas casas y el solar quedo completamente pelado. Cuando los parientes se enteraron les dijeron a los muchachos: -“Les dijimos que el enemigo malo andaba suelto y no nos hicieron caso? Ahí tienen por desobedientes”. -“Nosotros pensamos que era una treta de Martín, el hermano Mayor del Poeta “Gómez Ruz” que le gustaba bromear. Pensamos que él se puso una sabana blanca para asustar a los niños ahuyentándolos de las cercanías de su casa, porque su padre no podía oír el juego. 
 –“Que? ¡UN FANTASMA! –dijo él- y continuó. –“Cómo me acusan a mi, si esa noche yo estaba trabajando? –“A mas de treinta años de la horripilante aparición de aquel fantasma, aun sueño con éste ser increíble aparecido de no se sabe donde, que tenia los ojos colorados, como dos tomates de los llamados Barceló”.  Rubén Darío Gómez, otro de los hermanos del poeta “Gómez Ruz”-me contó- de viva voz : -“Casi todos los niños terminamos metidos debajo de las camas, del susto tan grande. Nadie conocía ni había visto jamás semejante criatura”. Mi amigo, Raúl Guerra,  también me aseguró: -“Ahora yo se que el Fantasma no podía entrar ni mucho menos salir de la casa del Poeta Secundino “Gómez Ruz”. Sus padres, al poco tiempo de mudarse en esta vivienda hicieron sembrar por todos los alrededores del solar Flores de Sangre de Cristo, que con el paso de los años crecieron tanto que simulaban ser una pared. Por los interiores de la empalizada corrían inadvertidos los alambres de púas y los postes de soporte. Me decía él, -“La Sangre de Cristo servia como protección a la familia del poeta.

El Fantasma de la Sábana Blanca, enfurecido porque no pudo penetrar en la casa del Poeta, quiso vengarse asustando a los niños, que jamás volvieron a jugar en este solar embrujado, pero sobre todo nunca volvieron a ver de nuevo este Fantasma.  El poeta Raúl Guerra,  me contó esta espeluznante historia cuando ya era un adulto. En un sumo grado de perturbación  me confió, bastante compungido, que   aun  continuaba  teniendo pesadillas  con  tan  increíble  suceso. –“Como te conté”- dijo- él, aun veo el Fantasma en mis sueños y la duda me colma la curiosidad de saber si este hecho ocurrido hace mas de treinta años fue real o si por el contrario se traté de un acontecimiento ficticio resultado de las mentes ingenuas de los niños, victimas de algún mago, bribón y gracioso que solo se quería divertir haciendo pasar un mal rato a los incautos jugadores nocturnos.

      Otras pistas ya se habían descartado por ridículas y maravillosas, como aquella donde se acusó injustamente  a Martín, el hermano del poeta, siendo él  inocente. Otros aseguran que se trato de Bambilón, el Gigante de la Doña Patria y la mas descabellada de las conjeturas planteó que El Fantasma De La Sábana Blanca, no era otro mas que el mismísimo, Moreno Blanco. Algo imposible, porque este tenía decenas de años muerto y jamás  se volvió a saber  de él. Según dicen, este se fue a vivir a Limbotropía. Cosa que yo no puedo afirmar, pero que mucho menos puedo negar porque suceden tantas cosas increíbles en la vida que uno nunca sabe. Algunos peritos y curiosos ya partieron a La Pailita, La Cayota y Paradero por donde algunos piensan que se encuentran, tres de  las secretas entradas a las cuevas que conducen a LIMBOTROPIA para desvelar la punta de este enigma que permanece colgado en el limbo infinito de nuestras memorias.