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   SABER POLÍTICO    

    

 Juan Pablo Duarte nació y creció en una época de expansión de las ideas progresistas y liberales

Por: Belarminio Ramírez Morillo

 Ahora, cuando sobre el porvenir de la  Patria se cobijan vientos de destrucción aupados por malos dominicanos que han optado por renunciar al espíritu nacionalista que nos caracteriza como pueblo independiente y soberano, para ponerse al servicio de intereses foráneos y de causas lesivas a los mas nobles y sagrados intereses de la nación, es necesario dedicar un momento de reflexión para analizar la vida y obra del arquitecto y genio creador de la Republica Dominicana, don Juan Pablo Duarte y Diez. 

      Político y humanista. Padre de la Patria Dominicana. Nació en la ciudad de Santo Domingo, el 26 de enero de 1813. Sus padres: Juan José Duarte -oriundo de España- y doña Manuela Diez Jiménez, criolla natural de la ciudad de El Seibo. 

     Juan Pablo Duarte nació y creció en una época de expansión de las ideas progresistas y liberales, en que las colonias españolas del continente latinoamericano comenzaron a luchar por sus independencias. A lo largo y lo ancho del continente latinoamericano soplaban vientos de libertad provenientes de los efectos generados en Europa por la Revolución Francesa de 1789 que provoco la caída de las monarquías feudales.  

       Cuando Duarte tenia nueve años de edad, la colonia española de la  parte Este de la isla de Santo Domingo (hoy República Dominicana) fue ocupada por tropas haitianas comandadas por el general Boyer, entonces presidente de Haití.

      Boyer tomó el control de la parte española, abolió la esclavitud  y unificó  la isla bajo un solo gobierno. 

       Durante la época de la ocupación, el presidente Boyer tomó una serie de medidas que contribuyeron al desarrollo de una pequeña burguesía urbana, en la que germinó un fuerte sentimiento independentista, y a la que pertenecía Juan José Duarte –padre de Juan Pablo Duarte-, quien era propietario de un establecimiento ferretero y de artículos marinos, situado en la margen occidental del río Ozama, en la zona conocida con el nombre de La Atarazana. La familia Duarte Diez era una de las pocas privilegiadas que podía educar a sus hijos. 

       A los cuatro años de edad, Duarte comenzó a recibir las primeras lecciones de estudios. Estas le fueron impartidas por su madre, dona Manuela Diez Jiménez, y por la señorita Montilla, quienes le alfabetizaron. 

      A temprana edad, Duarte mostró interés por los estudios. A los seis años (1819) asistía a una escuelita doméstica del señor Manuel Aybar. Desde 1819 hasta  1829, fecha en viajó al exterior acompañado del señor Pablo Pujols, comerciante ligado a su familia, nada se conoce de su vida. Estuvo en Nueva York, Londres, El Havre, Paris, Bayona y Barcelona, lugar donde supuestamente realizaría sus estudios. 

     Es poco lo que se conoce de la estancia de Duarte en España, no se conoce de titulo profesional alguno adquirido por él en Barcelona. Esto demuestra que Duarte era un genio natural. En esos países asimiló las ideas liberales que le sirvieron de soporte para sentar las bases de un proyecto de nación, de un sueño que mas tarde se convirtió en el nacimiento de la República Dominicana.

     Duarte retornó de España en 1931, comenzó a trabajar en el negocio de su padre y se integró de forma activa a la vida social de entonces. Era un joven trabajador, soñador y sociable. A pesar de su temprana edad, gozaba de mucho prestigio social. Era solicitado como testigo de matrimonios, apadrinaba bautizos y asistía a reuniones de carácter cultural, ambiente que le permitió percibir la existencia de un sentimiento patriótico que rechazaba la presencia haitiana en la parte española.  

     Duarte era un joven de una cultura muy avanzada. Sin haberlo estudiado en ninguna escuela, tenía conocimientos y traducía documentos de varios idiomas: francés, ingles, latín y alemán. Poseía  aire poético y espíritu filosófico. Fue la expresión genuina del movimiento emancipador que culminó con la fundación de la República Dominicana. 

    Su inteligencia le permitió interpretar el sentimiento colectivo de independencia que deseaban las mayorías. Inició una discreta labor proselitista, en la que comenzó a crear conciencia de la necesidad imperiosa de separación de Haití.  Pronto se dio cuenta de que sus inquietudes eran compartidas por muchos, y su mensaje era aceptado por los sectores de la población que estaban siendo afectados por la crisis política y económica en que había caído el gobierno de Boyer. 

                               

En 1838 fundó la organización secreta La Trinitaria, entidad que fue realmente un partido político, y que tenía como misión: La separación de Haití y la fundación de un Estado independiente con el nombre de República Dominicana. Al momento de tomar juramento a los trinitarios dijo: la República establecerá su correspondiente escudo de armas. Mientras tanto seremos reconocidos los trinitarios, con las palabras sacramentales: Dios, Patria y Libertad.  

     Duarte fue el ideólogo y fundador de La Trinitaria. En ese proyecto político plasmó las ideas y principios que sirvieron de soporte a la República Dominicana. Su pensamiento político es el alma de la nación. El siguiente pensamiento es la mejor prueba de que su espíritu fue el espíritu republicano: Dios ha de concederme bastante fortaleza para no descender a la tumba sin dejar a mi Patria libre, independiente y soberana.  

    En la lucha por la independencia demostró que era un gran estratega político. Hizo una alianza con los adversarios de Boyer, con el propósito de lograr la caída de ese régimen, y aprovechar la crisis en Haití para proclamar de la independencia de la República Dominicana.  

   Ante el hecho de que La Trinitaria era un movimiento cuyos integrantes eran miembros de una pequeña burguesía comercial, utilizó una estrategia orientada a unificar a todos los sectores en la lucha por la independencia. Duarte viajó a El Seibo, donde se reunió con los hermanos Pedro y Ramón Santana, con el propósito de incorporarles al movimiento independentista.  

    A pesar de que en los años de la ocupación se había desarrollado una pequeña burguesía urbana, las grandes riquezas seguían en manos de una burguesía rural. Aunque la burguesía rural no estaba muy animada con la idea de Duarte de crear una república independiente, fueron neutralizados por el sentimiento unitario del ideólogo de La Trinitaria. 

    El gobierno haitiano se enteró del proselitismo de La Trinitaria, y de forma inteligente para preservar a sus compañeros de ideales, Duarte disolvió el movimiento y fundó otro denominado: “La Filantrópica”. 

    En el proyecto de constitución de ese movimiento dejó establecida su visión sobre la república que anhelaba. Planteó que la bandera dominicana puede cobijar a todas las razas, que no excluye ni da predominio a ninguna. Era portador de un pensamiento que trasciende las fronteras del tiempo y el espacio.  

    Duarte era un promotor de ideas patrióticas, liberales, anticolonialistas y progresistas. Por eso, sus ideas no han perdido vigencia, y siguen siendo el fundamento de la nación dominicana. 

     El inicio de la revolución contra Boyer en el año 1843, devino en una crisis de tal magnitud que obligó a Duarte a ausentarse del territorio nacional, y sus compañeros Francisco del Rosario Sánchez y Matías Ramón Mella, llevaron a cabo las gestiones finales del movimiento independentista y redactaron el Manifiesto del 16 de enero de 1844, en el cual quedaron plasmados los principios republicanos y liberales que Duarte predicó durante años. En este Manifiesto quedó expresada la firme voluntad de crear un Estado soberano. 

      El 14 de marzo de 1844, Duarte regreso a su patria, y se incorporó a la Junta Central Gubernativa que dirigía la República, y que ante su ausencia, había sido controlada por sectores conservadores que carecían de fe en la viabilidad de la República.

 

En medio de ese escenario confuso, dijo: Nunca me fue tan necesario como hoy el tener salud, corazón y juicio; hoy que hombres sin juicio y sin corazón conspiran contra la salud de la Patria.  

     Esto dio inicio a un proceso de luchas internas que culminó con la expulsión del territorio nacional de los patriotas fundadores del República. A la salida de las tropas haitianas que ocupaban la parte este de la Isla, los sectores conservadores denominados como los hateros -ganaderos, cortadores de madera y grandes productores agropecuarios- tomaron el control de la naciente República y organizaron un Estado que respondía a sus intereses. 

     Duarte fue designado por la Junta Central Gubernativa como General de Brigada y destinado a Azua junto a Pedro Santana, quien había sido designado por la misma Junta como Jefe del naciente ejército Libertador. De inmediato, como era de esperarse, surgieron las diferencias entre Santana y Duarte.  

     Estos eran dos personas totalmente distintas. Juntarlo en el mismo territorio y en el mismo ejército, ambos como Generales, fue una jugada maquiavélica de Tomás Bobadilla, para permanecer en al frente de la Junta Central Gubernativa. 

     Matías Ramón Mella, quien era el jefe político y militar de la región  del Cibao Central, en una decisión precipitada y emotiva proclamó a Duarte Presidente de la República. La crisis en la naciente República llegó a su más alto nivel. Se rompió el equilibrio y la armonía que aparentemente imperaba en la Junta Central Gubernativa. Se produjo un golpe de Estado en la Capital, y Francisco del Rosario Sánchez tomó Juramento como Presidente de la República.  

El gobierno de Sánchez y la Junta que lo proclamó fueron desconocidos por Pedro Santana, quien regresó desde Azua y se apoderó de la ciudad de Santo Domingo y del gobierno. 

Los republicanos fueron llevados a prisión y se levantaron voces que pedían fusilamiento. Seis meses después de proclamada la República; Duarte, Sánchez y Mella fueron declarados por Pedro Santana y otros Miembros de la Junta Gubernativa como traidores a la República que ellos habían fundado, y fueron expulsados de por vida del territorio nacional. 

Por un lado, Duarte estaba feliz por haber logrado el sueño que le había costado tantos desvelos, y que era la fundación de la República Dominicana; y por otro lado, sufría por la traición y maltrato de que había sido objeto junto a las suyos,  teniendo que dejar el naciente Estado en manos de personas que no abrigaban fe y esperanza en la República independiente. 

Cada palabra de Duarte estaba dotada de un significado profundo, como reacción al maltrato de que estaba siendo objeto, señaló: Los enemigos de la Patria, por consiguiente nuestros, están todos muy acordes con estas ideas; destruir la Nacionalidad aunque para ello sea preciso aniquilar a la Nación entera . 

Duarte era un propulsor de la paz y de la armonía entre los dominicanos. Consciente de que su presencia en territorio dominicano podría acarrear luchas internas y movimientos conspirativos en contra de los conservadores en el poder, optó por permanecer en el exilio hasta 1864, fecha en que regresó enfermo y solitario.  

Aceptó el exilio no por miedo a la guerra, por que de sentir miedo no hubiera sido ideólogo y organizador del movimiento cívico que condujo a la salida de las fuerzas ocupantes. Prefirió el exilio para evitar una guerra entre hermanos que impidiera la consolidación de la naciente República que tantos esfuerzos y sacrificios les había costado. 

Duarte fue una persona con grandes virtudes: Era un patriota idealista con profunda sensibilidad social, un demócrata a carta cabal, un hombre que sacrificó su vida y lo dio todo por la causa nacional, un político incorruptible, sin ambición personal y coherente con sus principios republicanos. La República Dominicana es creación de Juan Pablo Duarte.  

Consumada la obra republicana, no solicitó el pago de su trabajo de alto riesgo, ni tampoco la devolución de la fortuna aportada. Pudo haber sido presidente de la Republica y hacer provecho de su prestigio y su gloria, pero su misión no fue gobernar sino libertar: La Nación dominicana es libre e independiente y no es ni puede ser jamás parte integrante de ninguna otra Potencia, ni el patrimonio de familia ni persona alguna propia ni mucho menos extraña.  

El patricio Juan Pablo Duarte falleció en la ciudad de Caracas del hermano país de Venezuela, el 15 de julio de 1876.

 

            EL PENSAMIENTO DUARTIANO

La Independencia Nacional
Siendo la Independencia Nacional la fuente y garantía de las libertades patrias, la Ley Suprema del pueblo dominicano es y será siempre su existencia política como Nación libre e independiente de toda dominación, protectorado, intervención e influencia extranjera, cual la concibieron los Fundadores de nuestra asociación política al decir el 16 de julio de 1838, DIOS, PATRIA Y LIBERTAD, REPUBLICA DOMINICANA, y fue proclamada el 27 de febrero de 1844, siendo, desde luego, así entendida por todos los pueblos, cuyos pronunciamientos confirmados y ratificados hoy, declarando además que todo gobernante o gobernado que la contraríe, de cualquier modo que sea, se coloca ipso facto y por sí mismo fuera de la ley.

Patriotismo
Nunca me fue tan necesario como hoy el tener salud, corazón y juicio; hoy que hombres sin juicio y sin corazón conspiran contra la salud de la Patria.

Mente sana en cuerpo sano Procuraré conservarme bueno, conservar mi corazón y mi cabeza.

El crimen

EI crimen no prescribe ni queda jamás impune.

Los libertos
En lo que no están de acuerdo nuestros libertos es en lo del amo que quieren imponerle al pueblo.

Trabajo
Trabajemos por y para la patria, que es trabajar para nuestros hijos y para nosotros mismos. Trabajemos, trabajemos sin descansar, no hay que perder la fe en Dios, en la Justicia de nuestra causa y en nuestros propios brazos.

Patriotismo
Vivir sin Patria, es lo mismo que vivir sin Honor.
Aprovechar el tiempo
¡Aprovechemos el tiempo!

Enemigos de la Patria
Los enemigos de la Patria, por consiguiente nuestros, están todos muy acordes en estas ideas; destruir la Nacionalidad aunque para ello sea preciso aniquilar a la Nación entera.

Los orcopolitas
No somos más que unos ambiciosos que independizamos nuestro pueblo por ambición y no tuvimos talento para hacer nuestra la riqueza ajena; mientras que ellos (los orcopolitas), son los hombres honrados y virtuosos pues han tenido la habilidad de hacerlo todo, hasta llamar al extranjero; muestra inequívoca de lo muy amado que serán por la justicia con que han procedido y procederán para con Dios y la patria y la libertad del dominicano.

La Ley
Toda ley no declarada irrevocable es derogable y también reformable en el todo o en parte de ella. Toda ley no derogada clara y terminantemente, se considera vigente. La ley no puede tener, ni podrá jamás tener, efecto retroactivo. Ninguno podrá ser juzgado sino con arreglo a la ley vigente y anterior a su delito; ni podrá aplicársele en ningún caso otra pena que la establecida por las leyes y en la forma que ellas prescriban. Lo que la ley no prohibe, ninguna persona, sea o no sea autoridad, tiene derecho a prohibirlo. La ley, salvo las restricciones del derecho, debe ser conservadora y protectora de la vida, libertad, honor y propiedades del individuo. Para la derogación de una ley se guardarán los mismos trámites y formalidades que para su formación se hubieren observado. La ley es la regla a la cual deben acomodar sus actos, así los gobernados como los gobernantes.

Poder
Ningún poder en la tierra es ilimitado, ni el de la ley tampoco. Todo poder dominicano está y deberá estar siempre limitado por la ley y ésta por la justicia, la cual consiste en dar a cada uno lo que en derecho le pertenezca.

Soberanía
Toda ley supone una autoridad de donde emana, y la causa eficiente y radical de ésta es, por derecho inherente, esencial al pueblo e imprescriptible de su soberanía.

La delación
Se prohíbe recompensar al delator y al traidor, por más que agrade la traición y aún cuando haya justos motivos para agradecer la delación.

Filantropía
La Nación está obligada a conservar y proteger por medio de leyes sabias y justas la libertad personal, civil e individual así como la propiedad y demás derechos legítimos de todos los individuos que la componen; sin olvidarse para con los extraños, a quienes también se les debe justicia de los deberes que impone la filantropía.

Derechos y deberes
La ley es la que da al gobernante el derecho de mandar e impone al gobernado la obligación de obedecer.

Autoridad ilegítima
Toda autoridad no constituida con arreglo a la ley es ilegítima, y por tanto, no tiene derecho alguno a gobernar ni se está en la obligación de obedecerla.

La Nación
La Nación dominicana es la reunión de todos los dominicanos. La Nación dominicana es libre e independiente y no es ni puede ser jamás parte integrante de ninguna otra Potencia, ni el patrimonio de familia ni persona alguna propia ni mucho menos extraña.

El proscrito
Arrojado de mi suelo natal por ese bando parricida que empezando por proscribir a perpetuidad a los fundadores de la República ha concluido por vender al extranjero la Patria, cuya independencia jurara defender a todo trance, he arrastrado durante veinte años la vida nómada del proscrito.

Vuelta a la Patria
Sonó la hora de la gran traición... y sonó también para mí la hora de la vuelta a la Patria: el Señor allanó mis caminos.

Perseverancia
No he dejado ni dejaré de trabajar en favor de nuestra santa causa haciendo por ella, como siempre, mas de lo que puedo; y si no he hecho ahora todo lo que debo y he querido, quiero y querré hacer siempre en su obsequio, es porque nunca falta quien desbarate con los pies lo que yo hago con las manos.

Los traidores
Mientras no se escarmiente a los traidores como se debe, los buenos y verdaderos dominicanos serán siempre víctima de sus maquinaciones.

Autoridad
El Gobierno debe mostrarse justo y enérgico...o no tendremos Patria y por consiguiente ni libertad ni independencia nacional.

Nacionalismo
Nuestra Patria ha de ser libre e independiente de toda Potencia extranjera o se hunde la isla.

Los proteccionistas
En Santo Domingo no hay más que un pueblo que desea ser y se ha proclamado independiente de toda potencia extranjera, y una fracción miserable que siempre se ha pronunciado contra esta ley, contra este querer del pueblo dominicano, logrando siempre por medio de sus intrigas y sórdidos manejos adueñarse de la situación y hacer aparecer al pueblo dominicano de un modo distinto de como es en realidad; esa fracción, o mejor diremos esa facción, es y será siempre todo, menos dominicana; así se la ve en nuestra historia, representante de todo partido antinacional y enemigo nato por tanto de todas nuestras revoluciones; y si no, véase ministeriales en tiempo de Boyer y luego rivieristas, y aun no había sido el 27 de Febrero, cuando se le vio proteccionistas franceses y más tarde anexionistas americanos y después españoles.

Fe patriótica

Ahora bien, si me pronuncié dominicano independiente desde el 16 de julio de 1838, cuando los nombre de Patria, Libertad, Honor Nacional se hallaban proscritos como palabras infames, y por ello merecí, en el año de 1843, ser perseguido a muerte por esa facción entonces haitiana, y por Riviere que la protegía, y a quien engañaron; si después, en el año de 1844 me pronuncié contra el Protectorado francés, decidido por esos facciosos, y cesión a esta Potencia de la Península de Samaná mereciendo por ello todos los males que sobre mí han llovido; si después de veinte años de ausencia he vuelto espontáneamente a mi Patria a protestar con las armas en la mano contra la anexión a España llevada a cabo a despecho del voto nacional por la superchería de ese bando traidor y patricida, no es de esperarse que yo deje de protestar, y conmigo todo buen dominicano, cual protesto y protestaré siempre, no digo tan solo contra la anexión de mi Patria a los Estados Unidos, sino a cualquier otra potencia de la tierra, y al mismo tiempo contra cualquier tratado que tienda a menoscabar en lo mas mínimo nuestra Independencia Nacional y a cercenar nuestro territorio o cualquiera de los derechos del Pueblo Dominicano.

Causa de la Patria
Por desesperada que sea la causa de mi Patria, siempre será la causa del honor y siempre estaré dispuesto a honrar su enseña con mi sangre.

La generación venidera
El amor de la patria nos hizo contraer compromisos sagrados para con la generación venidera; necesario es cumplirlos, o renunciar a la idea de aparecer ante el tribunal de la Historia con el honor de hombres libres, fieles y perseverantes.

Concordia Sensible

A la honra que acabáis de hacerme, dispensándome vuestros sufragios para la primera Magistratura del Estado, nada me será más lisonjero que saber corresponder a ella llenando el hueco de vuestras esperanzas, no por la gloria que de ellos me resultaría, sino por la satisfacción de veros, cual lo deseo, libres, felices, independientes y tranquilos, y en perfecta unión y armonía llenar vuestros destinos, cumpliendo religiosamente los deberes que habéis contraído para con DIOS, para con la PATRIA, para con la LIBERTAD y para con vosotros mismos.

Ser justos
Sed justos lo primero, si queréis ser felices. Ese es el primer deber del hombre; y ser unidos, y así apagaréis la tea de la discordia y venceréis a vuestros enemigos, y la patria será libre y salva.
Yo obtendré la mayor recompensa, la única a que aspiro, al veros libres, felices, independientes y tranquilos.

La Política
La política no es una especulación; es la Ciencia más pura y la más digna, después de la Filosofía, de ocupar las inteligencia nobles. El buen ejemplo, lo poco o mucho que hemos podido hacer o hiciéramos aún en obsequio de una Patria que nos es tan cara y tan digna de mejor suerte, no dejará de tener imitadores; y este consuelo nos acompañara en la tumba.

La juventud
Seguid, jóvenes amigos, dulce esperanza de la patria mía, seguid con tesón y ardor en la hermosa carrera que habéis emprendido y alcanzad la gloria de dar cima a la grandiosa obra de nuestra regeneración. política, de nuestra independencia nacional, única garantía de las libertades patrias.
Dios, Patria y Libertad Seguid, repito, y vuestra gloria no será mejor por cierto que la de aquellos que desde el 16 de julio de 1838 vienen trabajando en tan santa empresa Bajo el lema venerable de Dios, Patria y Libertad, que son los principios fundamentales de la República Dominicana.

El pueblo Haitiano
Yo admiro al pueblo haitiano desde el momento en que, recogiendo las páginas de su historia, lo encuentro luchando desesperadamente contra poderes excesivamente superiores y veo cómo los vence y como sale de la triste condición de esclavo para constituirse en nación libre e independiente. Le reconozco poseedor de dos virtudes eminentes, el amor a la libertad y el valor, pero los dominicanos que en tantas ocasiones han vertido gloriosamente su sangre, ¿lo habrán hecho solo para sellar la afrenta de que en premio de sus sacrificios le otorguen sus dominadores la gracia de besarles la mano?

Proteccionismo
Si los españoles tienen su monarquía española, y Francia la suya francesa; si hasta los haitianos han constituido la República Haitiana, ¿por qué han de estar los dominicanos sometidos, ya a la Francia, ya a España, ya a los mismos haitianos, sin pensar en constituirse como los demás?

Demagogia
Nada hacemos con estar excitando al pueblo y conformamos con esa disposición, sin hacerla servir para un fin positivo, práctico y trascendental.

Bien general
Puesto que el Gobierno se establece para bien general de la asociación y de los asociados, el de la Nación Dominicana es y deberá ser siempre y antes de todo, propio y jamás ni nunca de imposición extraña, bien sea ésta directa, indirecta, próxima o remotamente; es y deberá ser siempre popular en cuanto a su origen; electivo en cuanto al modo de organizarle; representativo en cuanto a su esencia y responsable en cuanto a sus actos.

Justicia
Ninguno podrá ser juzgado en causas civiles y criminales por ninguna comisión, sino por el Tribunal competente determinado con anterioridad.

Retorno a la Patria
Si he vuelto a mi patria después de tantos años de ausencia, ha sido para servirla con alma vida y corazón, siendo cual siempre fui, motivo de amor entre todos los verdaderos dominicanos y jamás piedra de escándalo, ni manzana de la discordia.
 

 

 

 

 

 

 

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