La
vida marchaba normal en Limbotropía,
hasta la noche aquella, cuando unos
extraños y asombrosos seres invisibles
empezaron a sobre volar la atmósfera de
nuestra galaxia. El ínter coito
planetario, produjo isofacto un
dislocamiento en la virginal sociedad,
criolla. Los Galamars, como eran
llamados los invasores, inyectaron un
errático virus a los moradores de aquí.
Estos maravillosos y enigmáticos
visitantes andaban recorriendo el
universo tratando de encontrar una vía
mas corta y placentera para arribar al
mágico mundo de las termuras, donde
según informes existían las increíbles
fuentes de la vida y la energía de
orígenes insospechados. Los Galmoondios,
como también se les reconocía a los para
normales, procedían de Galmoondia, un
Pseudos satélite de Galamars, que como
planeta padre incubó a sus contiguos
territorios este terrible virus de la
invisibilidad.
Esta y
no otra era la sencilla razón por la que
todos los habitantes de LIMBOTROPIA se
estaban volviendo invisibles. Yo que fui
uno de los privilegiados en poder
entrevistarme con los poderosos
viajeros, -“¿Cual es el propósito, de
Ustedes al transformar la vida de
nuestro sistema? –Les pregunte- de
manera tácita y tajante. –“Venimos en
una misión de paz”. –Me dijo- su jefe.
Yo la verdad que no le creí nada.
–“Vamos de paso”-siguió explicando-,
-“Nos dirigimos a las Termuras. Si
paramos en sus bellas y mágicas tierras,
solo fue con el objetivo de ponerlos a
Ustedes al tanto de nuestros progresos
tecnológicos, cuyo mayor portento es la
bien lograda, refinada y fantástica
gracia de la invisibilidad. –“Doctor
Kurioso? –Me dijo- ILuminada Beliar.
–“Ahora soy yo la que quiere interrogar
al jefe de Los Galamars. Si me lo
permite, por favor. –“Usted, tiene la
palabra, mi comandanta en jefa de
LIMBOTROPIA” –le dije- yo. Señor
Sinthon Ison: ¿Cuánto tiempo tardaría en
efectuarse la transmutación? -El
contesto: -“Bueno, este cambio no sería
de inmediato”? -Y continuó- -“Según,
tengo entendido, los acontecimientos se
sucederían muy poquito a poco y estarían
completados al entrar en vigencia el
siglo siete mil, setecientos setenta y
siete (7777),
-puntualizó- el capitán de los viajeros
invisibles. Al tiempo que continuó
argumentando: –“Esto significa, que al introvertir
la genética de los habitantes de
Limbotropia, los cuerpos de Ustedes van
a ir desapareciendo protón a protón,
célula por célula. Así, de pronto
comenzaran a ir perdiendo la uña, un
dedo, un ojo, un oído hasta que sea
completado todo el proceso para la fecha
ya indicada. Dada esta información, los
invasores partieron de Limbotropia, con
sus naves invisibles hacia las termuras,
que según el, era su destino final.
Llena de gran preocupación ILuminada
Beliar, reunió al consejo de sabios de
la megópolis, entre los que figuraban:
Fideligno Original de Copiosoneta, Dundo
Sabiondo, El Doctor Tételo Tronbina
Kurioso y les informo de las graves
noticias. –“Hemos sido” –dijo- ella,
-“Amenazados e inyectados por Los
Galmoondios, para ser invisibles, como
ellos”. Gran bulla y reperpero se armo
entre los sabios al conocer las malas
informaciones. –“Esto es una Calamidad”
–dijo- el doctor Fidedigno Original De
Copiosoneta. –“Si que es grave”
–reforzó- el doctor Kurioso. -"Qué
podemos hacer?" -preguntó- Don Dundo
Sabiondo, a la suma sacerdotisa de
nuestra galaxia. –“Tenemos que ir a
Galamars, para buscar el antídoto que
impida al virus obtener un desarrollo
progresivo". -dijo- ella, y concluyó-“Si
no lo conseguimos nuestra civilización
estará perdida”. Hizo una seña, y
ordenó: -“Compku Troma, tu serás la
encargada de ir al planeta de Los
Galamars y traer el antídoto para
controlar esta degenerativa fatalidad
que ha caído sobre los habitantes de
Limbotropía. Sin perder tiempo, Compku
Troma construyó un barco volador e
introdujo en su nave a las mujeres más
valerosas de la megápolis Limboterráquea,
partiendo a galamars.
El
Barco volador se estableció en las
afueras del planeta invisible. Años
incontables transcurrieron sin que las
enviadas a la misión espacial de
LIMBOTROPIA consiguieran resultados. En
una comunicación intratelepática de la
jefa de la misión Compku Troma e
ILuminada Beliar, la primera, informó :
-“Mi Jefa, no hemos podido, mirar ni
encontrar señas de vida en este planeta.
Aquí todo es invisible.
Desafortunadamente les comunico a todos
mis con ciudadanos, estas desagradables
noticias. Las valientes guerreras de
nuestra comitiva, por más que tratan no
consiguen tener los ojos facultados para
poder ver lo que no se puede ver y
cumplir tan difícil tarea que nos
encomendara, nuestra jefa ILuminada
Beliar, de encontrar el planeta
invisible para robar el antídoto y así
volver victoriosas a Limbotropía”. ¡ALO,
ILUMINADA, ALO! ¡ALO, COMPKU TROMA, ALO!
-"Les cuento que: como la telepática
comunicación se perdió, la nave se vió
varada en el espacio infinito. Muchos
años pasaron y por causas del destino,
cuando ya no les quedaba más combustible
al barco volador, la extraviada nave
llego sin proponérselo a la desconocida
tierra de Las Termuras. Todas las
guerreras fueron apresadas y aisladas en
unos contenedores electromagnéticos para
que no fueran a contaminar la ténue
biología corpórea de Los habitantes de
Las Termuras. La única Esperanza de
encontrar el antídoto se había perdido
con el apresamiento de las valientes
guerreras. Los moradores de nuestra
galaxia vienen y van ajenos a la verdad,
porque en el consejo de sabios se acordó
no hacer de público conocimiento el
peligro que se gestaba en los protones y
células de los seres de Limbotropía. El
virus de la invisibilidad que minuto a
minuto crecía amenazando nuestras vidas.
Por eso, Yo, El Doctor Tételo Trombina
Kurioso, quiero hacerme eco de la gran
preocupación existente en Navarrete, ya
que los regidores, ediles y congresistas
han sido manipulados, silenciados y
comprados para que permitan la venta,
gota por gota, de los tradicionales
territorios de nuestra ciudad a las
galaxias vecinas. Como el tiempo pasa y
nadie dice nada, en LIMBOTROPIA, ante
tan descarado enrollo, yo si quiero
levantar mi voz y alertar a mi
pueblo de como la invisibilidad continúa
tomando cuerpo, minuto a minuto,
llegando al extremo de que muchos han
perdido la vista, la razón, el decoro,
la dignidad y la verguenza y no tienen
ya ojos para ver lo que no
requiere lentes ni antídotos. Quizás en
el año siete mil setecientos setenta y
siete (7777), sea tarde para ver la
realidad. Llegado este día ya no habrá
nada que hacer, entonces si seremos
todos invisibles en el mágico mundo de
LIMBOTROPIA.