LEVANTAR AL PRSC

Por: R. Osiris de León                      Correo: osirisdeleon@gmail.com

                   

        Navarrete.- Gracias a la ley de la gravedad todo lo que sube baja (salvo los precios que han logrado demostrar que toda ley o principio tiene su excepción) y quizás fruto de la validez de esa ley es que el PRSC ha bajado de un 49.5% promedio que obtuvo en sus primeras 6 elecciones a un 4.59% en las recién pasadas elecciones y en política nadie quiere números bajos, salvo los políticos que sufren de colesterol alto.

    Cada analista tiene su propia opinión para explicar las causas de esta precipitación, las que van desde los que cuestionan la falta de unidad a lo interno del PRSC (antes Jacinto perdió y se fue, y ahora Eduardo perdió y se fue), hasta los que subrayan como causas a la ausencia de un buen discurso y a una muy mala estrategia de campaña apoyada en el reparto tumultuoso de alimentos y dineros, mientras que otros opinan que Amable no era el candidato para competir con el discurso Leonel y que por eso la dirigencia reformista jugó deliberadamente a perder.

   Muchos dirigentes del PRSC entienden que la dirigencia nunca pudo unirse alrededor de objetivos partidarios comunes porque la alta gerencia nunca llegó a definir un plan para alcanzar el poder, sino que cada dirigente principal tenía su propio plan cuyo objetivo principal era bloquear los planes de los demás dirigentes, recordando aquellas famosas luchas libres promocionadas en el parque Eugenio María de Hostos como un 'todos contra todos”.

   Si lo anterior fue así, y no tenemos razones para dudarlo, entonces la votación obtenida por el PRSC fue alta y Amable sería casi un 'héroe', porque si los de adentro no se sumaron a una causa que entendían perdida, indistintamente de las bondades o defectos de la misma, entonces no había forma de que los de afuera sumaran fuerzas en favor de esa misma causa desacreditada por los de la misma casa, y Amable tuvo que fajarse solo como un peregrino que camina hasta Higüey.

    De ahí que los dirigentes del PRSC, todos sin excepción, contribuyeron a producir el coctel explosivo que ha fragmentado en mil pedazos al otrora partido más fuerte de la nación dominicana.

    Pero esto no significa el fin del PRSC como vaticinan ex dirigentes colorados que hoy visten de color morado, porque las grandes fuerzas del PRSC no están en sus dirigentes remanentes ni en sus dirigentes exiliados, sino que las grandes fuerzas del PRSC están distribuidas en el seno de una población que hoy se beneficia de las presas, canales de riego, acueductos, carreteras, caminos, puentes, escuelas, hospitales, viviendas,  instalaciones deportivas y obras recreativas construidas en los gobiernos de Balaguer y el PRSC, obras que son muy difíciles de superar porque mientras Balaguer dedicaba 45-50% del presupuesto al gasto en inversión, hoy día apenas se destina un 18% a la inversión pública y el resto al gasto corriente.

    Los verdaderos reformistas esperan que el PRSC se levante, porque aunque muchos antibalagueristas se niegan a aceptarlo, el Balaguerismo todavía conserva un 35% de aceptación dentro del total de la población, pero para poder levantarse hay que poner al frente de las estructuras altas, medias y de base a gente  totalmente nueva, a gente de reconocida capacidad intelectual y de trabajo, a gente que entienda las causas de los problemas nacionales y las soluciones aplicables, a gente que se identifique con las aspiraciones de la  sociedad, a gente que venda coherencia y credibilidad, a gente que piense en los objetivos partidarios y no en los objetivos personales, a gente que vaya al PRSC a dar en lugar de ir a buscar lo suyo, porque no es verdad que el PRSC se ha de levantar con gente que hoy anda buscando en los demás las culpas de una derrota que es de todos, pues si se audita el desempeño político de todos los dirigentes reformistas nadie saldría bien parado, óigase bien, nadie.

    El PRSC tampoco se ha de levantar rescatando a dirigentes que se fueron detrás de cargos públicos porque esos volverán por su propia cuenta cuando el PRSC se convierta en opción de poder, y aunque esto último parece utópico, en la realidad no lo es, porque si el PRSC  logra cambiar a toda su dirigencia y selecciona bien temprano a dos excelentes figuras para competir por la presidencia y vicepresidencia de la República, no hay dudas de que cuando la crisis de gobernabilidad, que ya inicia, entre en su clímax, los tradicionales balagueristas volverán a exhibir con orgullo sus rojas banderas y la mayor parte de esa masa de 1,650,000 dominicanos que no votaron por no sentirse representados, innegablemente que votarían por el PRSC.

La mejor forma de que los dirigentes puedan expiar sus culpas es facilitando la renovación total e inmediata del liderazgo y la unificación de los que se han quedado y los que se han sentado, más no así de los que se han marchado, porque si el PRSC quiere levantarse solo necesita dos cosas: una nueva dirigencia de calidad y un buen candidato que domine el discurso y el concepto, y si logra esas dos cosas no necesitará el dinero que ha perdido de la JCE.

Esperemos a ver lo que deciden las bases.