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Navarrete.- Gracias a la ley de la
gravedad todo lo que sube baja (salvo los precios
que han logrado demostrar que toda ley o principio
tiene su excepción) y quizás fruto de la validez de
esa ley es que el PRSC ha bajado de un 49.5%
promedio que obtuvo en sus primeras 6 elecciones a
un 4.59% en las recién pasadas elecciones y en
política nadie quiere números bajos, salvo los
políticos que sufren de colesterol alto.
Cada analista tiene su propia
opinión para explicar las causas de esta
precipitación, las que van desde los que cuestionan
la falta de unidad a lo interno del PRSC (antes
Jacinto perdió y se fue, y ahora Eduardo perdió y se
fue), hasta los que subrayan como causas a la
ausencia de un buen discurso y a una muy mala
estrategia de campaña apoyada en el reparto
tumultuoso de alimentos y dineros, mientras que
otros opinan que Amable no era el candidato para
competir con el discurso Leonel y que por eso la
dirigencia reformista jugó deliberadamente a perder.
Muchos dirigentes del PRSC
entienden que la dirigencia nunca pudo unirse
alrededor de objetivos partidarios comunes porque la
alta gerencia nunca llegó a definir un plan para
alcanzar el poder, sino que cada dirigente principal
tenía su propio plan cuyo objetivo principal era
bloquear los planes de los demás dirigentes,
recordando aquellas famosas luchas libres
promocionadas en el parque Eugenio María de Hostos
como un 'todos contra todos”.
Si lo anterior fue así, y no
tenemos razones para dudarlo, entonces la votación
obtenida por el PRSC fue alta y Amable sería casi un
'héroe', porque si los de adentro no se sumaron a
una causa que entendían perdida, indistintamente de
las bondades o defectos de la misma, entonces no
había forma de que los de afuera sumaran fuerzas en
favor de esa misma causa desacreditada por los de la
misma casa, y Amable tuvo que fajarse solo como un
peregrino que camina hasta Higüey.
De ahí que los dirigentes del
PRSC, todos sin excepción, contribuyeron a producir
el coctel explosivo que ha fragmentado en mil
pedazos al otrora partido más fuerte de la nación
dominicana.
Pero esto no significa el fin del
PRSC como vaticinan ex dirigentes colorados que hoy
visten de color morado, porque las grandes fuerzas
del PRSC no están en sus dirigentes remanentes ni en
sus dirigentes exiliados, sino que las grandes
fuerzas del PRSC están distribuidas en el seno de
una población que hoy se beneficia de las presas,
canales de riego, acueductos, carreteras, caminos,
puentes, escuelas, hospitales, viviendas,
instalaciones deportivas y obras recreativas
construidas en los gobiernos de Balaguer y el PRSC,
obras que son muy difíciles de superar porque
mientras Balaguer dedicaba 45-50% del presupuesto al
gasto en inversión, hoy día apenas se destina un 18%
a la inversión pública y el resto al gasto
corriente.
Los verdaderos reformistas
esperan que el PRSC se levante, porque aunque muchos
antibalagueristas se niegan a aceptarlo, el
Balaguerismo todavía conserva un 35% de aceptación
dentro del total de la población, pero para poder
levantarse hay que poner al frente de las
estructuras altas, medias y de base a gente
totalmente nueva, a gente de reconocida capacidad
intelectual y de trabajo, a gente que entienda las
causas de los problemas nacionales y las soluciones
aplicables, a gente que se identifique con las
aspiraciones de la sociedad, a gente que venda
coherencia y credibilidad, a gente que piense en los
objetivos partidarios y no en los objetivos
personales, a gente que vaya al PRSC a dar en lugar
de ir a buscar lo suyo, porque no es verdad que el
PRSC se ha de levantar con gente que hoy anda
buscando en los demás las culpas de una derrota que
es de todos, pues si se audita el desempeño político
de todos los dirigentes reformistas nadie saldría
bien parado, óigase bien, nadie.
El PRSC tampoco se ha de levantar
rescatando a dirigentes que se fueron detrás de
cargos públicos porque esos volverán por su propia
cuenta cuando el PRSC se convierta en opción de
poder, y aunque esto último parece utópico, en la
realidad no lo es, porque si el PRSC logra cambiar
a toda su dirigencia y selecciona bien temprano a
dos excelentes figuras para competir por la
presidencia y vicepresidencia de la República, no
hay dudas de que cuando la crisis de gobernabilidad,
que ya inicia, entre en su clímax, los tradicionales
balagueristas volverán a exhibir con orgullo sus
rojas banderas y la mayor parte de esa masa de
1,650,000 dominicanos que no votaron por no sentirse
representados, innegablemente que votarían por el
PRSC.
La mejor forma de que los dirigentes
puedan expiar sus culpas es facilitando la
renovación total e inmediata del liderazgo y la
unificación de los que se han quedado y los que se
han sentado, más no así de los que se han marchado,
porque si el PRSC quiere levantarse solo necesita
dos cosas: una nueva dirigencia de calidad y un buen
candidato que domine el discurso y el concepto, y si
logra esas dos cosas no necesitará el dinero que ha
perdido de la JCE.
Esperemos a ver lo que deciden las
bases.
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