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Los chicos agresivos sufren tanto o más
que sus propias víctimas, afirman especialistas.
El estudio publicado por de British Medical Journal, el
doctor Titakerttu Kaltiala-Heino, profesor de psiquiatría de la
Universidad de Tempere, Finlandia, observó a 16.410 estudiantes
finlandeses de entre 14 y 16 años. Alrededor de un tercio de los chicos
que admitieron molestar a otros con frecuencia, también contaron que
habían sufrido en el pasado el rol de víctimas. La mayoría de los niños
se identificaron en el rol de matones, víctimas, o ambos
roles, fueron varones.
El estudio indicó que el pensamiento suicida, que suelen
ser comunes entre los chicos víctimas, tiene mayor prevalencia entre los
matones. El 44 porciento de las chicas violentas y el 23 de los chicos
matones padecía depresión. Estas cifras son importantes si se tienes
encuentra que sólo el 26 porciento de las niñas víctimas y el 16
porciento de los varones víctimas sufrían depresión.
Un segundo estudió, llego a las mismas conclusiones. Lo
investigadores que siguieron a 3818 niños australianos de entre 11 y 15
años, reportaron, que la mitad de los niños abusadores tambien eran
abusados. En este estudio, los roles de abusadores y de perfil abusados
eran los que tenían perfil psicológico más pobre.
Gran cantidad de los niños abusadores eran fumadores.
Muchos padecían síntomas psicosomaticos: dolores de cabeza, dolores de
estomago, tristeza y problemas para dormir.
Pero los niños que se identificaron como víctimas
alcanzaron los niveles más alto de soledad. El
debate del origen
La mayoría de los psicólogos están de acuerdo conque la
actitud agresiva es aprendida. Sin embargo, le doctora Susan Limber, de
la Universidad de California de Sur, dice que los chicos violentos que
además han sido víctimas podrían sufrir de déficit de atención e
hiperactividad lo que explicaría la irritabilidad.
Los investigadores no están seguros de sí los índices de
violencia están creciendo.Pero lo estudios confirman lo que la mayoría
de la gente cree; En las escuelas el índice de intimidación física y
psicológica está aumentado.
En una encuesta realizada a 6000 niños concluyó que 1 de
cada 4 había sido abusado durante varios meses. Alrededor de 1 de cada
10 dijo que fue violentado más de una vez por una semana. Y 1 de cada 5
admitió ser abusador.
Los investigadores consideran abuso a los casos de
violencia física o psicológica hacia una persona más débil (más pequeño,
menos popular o menos seguro). Golpear o manipular a otros para que
satisfagan deseos personales son ejemplos de violencia.
La agresividad es un problema que los niños no pueden
resolver por sí mismos. Los abusadores y sus víctimas necesitan ayuda de
sus padres e incluso de terapistas. De lo contrario la violencia puede
incrementarse y los problemas emocionales del niño empeorar.
"Los adultos no deberían ignorar esto- dijo el doctor
Kaltiala-Heino-lo peor es pretender que no sucede nada raro". Las
escuelas pueden adoptar programas anti violencia y ayudar a los padres a
distinguir los síntomas de un niño abusador
¿Innata o adquirida?
Osvaldo Podhajcer, genetista, investigador del Conicet,
opina: "No hay ninguna evidencia de una violencia innata que se plantee
en el nivel genético. No se conoce nada como un gen de la violencia. En
algún momento se creyó que los criminales de alta peligrosidad tenían un
doble cromosoma Y. Pero esta ideas fueron desvirtuadas totalmente". Un
genetista podría opinar que el medio nada importa pero no es así "el
mejor ejemplo es el de los gemelos: con la misma carga genética, cuando
se los cría por separado pueden seguir compartiendo rasgos en el
carácter, pero el medio ambiente les genera cambios en la personalidad
importantes". Silvia Polivoy, psicóloga, comparte la idea: "Más allá de todas las predisposiciones que el niño tenga, necesita un detonante: el medio ambiente. La violencia se genera desde la infancia, cuando un niño siente rabia, pero no la expresa porque es reprimido. Como un volcán va juntando presión". Pedro Scarano |