¡ Los Galipotes sí existen ¡    

 

   Cuento Fantástico de Rafael Rosado (TONY).

   Correo: rafael.rosado@yahoo.com  

 
     En mis años juveniles, asistí a una conferencia de La Nogsis Universal y escuché por varias horas al cienciólogo, escritor y poeta Raúl Guerra cuando decía: -“En la vida hay ciertos misterios inexplicables. Por lo menos la ciencia no los ha podido desentrañar. Otros fenómenos se van dilucidando a medida que los conocimientos van avanzando. La clonación era algo imposible, hace algunos años, pero ya se han producido eventos públicos y secretos muy meritorios y de notable progreso. El uso de células madres para curar enfermedades genéticas es ya casi un hecho. El desciframiento del código genético –ADN- era casi un enigma para los científicos, por fin se logró componer éste rompe cabeza. El hombre, erráticamente se cree ser:  el único ser viviente e inteligente, existente en todo el cosmo y el más dotado para comunicarse. Se sabe que las abejas  tienen su propio y original medio de comunicación. Estas usan un sistema de señales para avisar a la colmena la flor  que tiene el más rico y abundante polen. Otros seres vivos también han creado sus propios instrumentos comunicativos, para entenderse. Se da por sentado que los perros se comunican entre ellos, igual que las ballenas. Los monos tienen una inteligencia extraordinaria. Las hormigas poseen una organización y estructura increíble. Hay numerosos científicos que argumentan la imposibilidad comunicativa entre especies diferentes, para justificarlo recurren al hecho de que tampoco es posible la procreación entre seres de desigual composición biológica. No olvidemos que el ser humano pertenece al reino animal, que  fue escalando desde una ínfima forma evolutiva: homo de cromagnon, homo de neandertal, homo erectus y homo sapiente hasta  situarse en el estadio evolutivo presente. –decía- el conferencista, para luego agregar -“Voy a decir algo científicamente imposible hoy día, pero que en algún tiempo, dentro de millones de años puede ocurrir y ser un asunto tan natural como lo que sucede en pleno siglo veinte (XX), con el hombre. Me refiero a la capacidad que tiene este de comunicarse mediante la lengua hablada. 
     ¿Quién dice que no? ¿Quién puede poner en duda que dentro de varios millones de años otros seres vivos como perros, monos, cabras y hasta elefantes, Etc. consigan superarse como pasó con el hombre y logren una capacidad intelectual y lingüística que les permita la comunicación con otros individuos de naturaleza diferente a la de ellos?. Los científicos incrédulos, ya me van a crucificar, y me van a tildar de demente, pero dejemos el tiempo correr y veremos que pasa. –así se expresó- el escritor, al tiempo que continuó. –“Hago estas divagaciones científicas y proféticas para contra restar a quienes ponen en tela de juicio que pueda yo comunicarme con mi perro Simpatía. Jesús, el hijo de Dios, tomó barro, hizo unas palomitas y les dijo: “Vuelen y vayan por el mundo multiplicándose”, esto se produjo ante la incrédula mirada de muchos testigos, cuando era él apenas un niño de tan solo cuatro años. La ciencia dice que estos hechos son poco probables; que no se produjeron; que no tienen una base científica; que el barro no se puede volver una paloma ni el agua vino; además, si Jesús lo hizo es porque él es el hijo de Dios; que es disparatazo, que yo, Raúl guerra, diga que converso con mi perro Simpatía; mucho más fuera de juicio y de toda lógica es, que un hombre se transforme en   tiburón y un perro se vuelva pez espada; que esto no tiene sentido, ya dirán Ustedes; pero más inverosímil aún,  es que individuos de anatomías dispares conversen  entre ellos; que solo en sueños eso se puede dar o producto de un asombroso encantamiento de una maga o de un  mago burlón; que se trata de una violación a la ley de la verosimilitud, y no se cuantas cosas más,  me van a decir”.  
     Yo sé que muchos de ustedes no creen en Los Galipotes. El que nunca los ha visto,  dice como santo Tomás: “tengo que ver para creer”. Querido público, que ha venido  a   escucharme  esta   noche, quiero decirles  a Ustedes como  Jesús   le  dijo  a  sus   discípulos:
“ bienaventurados aquellos que  oyen sin oír, que ven sin ver, que soy yo el que está aquí entre ustedes”. Cristo, manifestó lo anterior luego de aparecer resucitado. No confundan las cosas, aquí no estoy diciendo que Jesús era un Galipote. Me refiero a Los Galipotes que son y han sido una realidad viva en el folclor tradicional dominicano. Ellos tienen una capacidad especial para flexibilizar sus cuerpos y sus mentes, haciéndolos aparecer y desaparecer fantásticamente como por acto de magia. Además, de que  poseen el maravilloso don de transformarse en animales: perros, lobos, peces, chivos, gicoteas, culebras, lagartos etc. y cambiarse a sí mismos la apariencia física en cuestión se segundos. –“ya se estaba poniendo de noche, y la charla con el señor cienciólogo  se estaba alargando, sobre todo ya me empezó a temblar el cuerpo cuando se puso a hablar de estos llamados Galipotes”. El, se veía muy tranquilo, se tomó un baso de agua y continuó su exposición :
     -“Por esos lejanos tiempos de mi niñez, cuando contaba yo con apenas unos cuatro o cinco años, debía ir al colmado, a la finca de arroz y a buscar agua, sólo en compañía de mi perro Simpatía y el burriquito Tarantino. Llegar a mi destino final era una odisea, pues antes tenía que atravesar los grandes y tenebrosos cañaverales. Durante todo ese trayecto vi y oí cosas espantosas. Como ya les dije, cada cierto tiempo tenía que hacer el mismo trayecto por diferentes razones. El agua potable era un bien muy preciado, porque para conseguirla había que ir al mismo camino real que luego al ser pavimentado se le llamó carretera Duarte. Más tarde conocida como autopista Duarte, Santiago-Línea Noroeste. No duden de que un día amanezca con el nombre de Trujillo, Santana o cualquier otro patriotero de aquellos que solo han dejado al país ensangrentado por sus crímenes. No hay cosa peor que cuando un pueblo pierde su memoria. –“Pues bien”, -continuó- el charlista, -“A diez  metros antes de llegar a la dichosa carretera, se encontraba la única llave pública de agua existente en todos esos contornos por esos años increíbles. 
      -“Era Jueves Santo y me levanté sin hablar. Aparejé mi burriquito Tarantino, le puse los cajones a ambos lados e introduje los cubos vacíos. Ya mi perro Simpatía se había levantado y meneaba su rabito muy cerca de mis pies, mientras yo preparaba lo necesario para partir. Estaba bien oscuro y la espesa neblina no nos permitía la visibilidad a menos de cinco metros. El frío era increíble, sumado esto a la soledad del trayecto, le daban al panorama un toque fantasmagórico. Si les digo la verdad, tenía yo mucho miedo. Las personas mayores siempre decían que por esos días pascueros, el enemigo malo andaba suelto. Mientras caminaba con mi Burriquito Tarantino y el fiel, perro amigo, Simpatía, la enorme sombra de un animal pasó por nuestro frente como un cometa fugaz.. En un principio pensé que se trataba de un enorme toro. El pobre burro se espantó, tiró la carga y echó a correr como loco desbocado. Simpatía también se asustó mucho y sus ladridos más que de ataque eran quejidos de horror y de miedo. Yo estaba aún en el suelo, donde fui a parar por el espanto del jodido burriquito. Me asustó tanto, la situación porque me vi solo, en el suelo, golpeado, además de que  el perro y el burro ya casi ni se veían. Me levanté, todavía un poco atarantado y eché yo también a correr para alcanzar a los animales.
     Cuando llegamos a la pluma, vi desde lejos un increíble perro gigante del tamaño del burrito, que tomaba agua desesperado en la tina de la llave pública. Nunca en mi vida  que no fuera en esa oportunidad había yo visto semejante criatura. Sus piernas eran largas; sus ojos enrojecidos eran los ojos de un gato furioso como un atardecer de luna llena; sus orejas eran muy largas como conejo salvaje; y su piel era negra como el azabache. Cuando terminó de tomarse el agua lanzó un ladrido ensordecedor hacia la luna, que aún se veía en el cielo ¡AAAAUUUU!¡UUU!¡Uuuuuuu! Al notar la presencia del burriquito, de mi perro y la mía se puso furioso, dejó ver sus enormes colmillos fulgurantes. Ahí, fue cuando yo dije “Patitas, para que las tengo”. De nuevo nos echamos a correr por donde mismo llegamos.  
   Ese día no acabaron conmigo porque era Jueves santo, ya saben, lo precaria que   era el agua y yo que fui a la fuente de agua y vine sin traer nada,   por  dejarme    asustar de una sombrita vieja. Cuando conté lo que me pasó en el pueblo, me dijeron: -“Esa tiene que ser Iluminada Beliar que se vuelve Galipote y sale a  asustar a las gentes”. –“A mi me lo decían y yo no lo creía. Don Cristóbal, el pulpero aseguraba que: -“La hicotea que Beliar  tiene de mascota en su casa, es su propia perra Fragancia”.  -Según él-  -“Ella la convirtió así porque se oponía a las románticas relaciones de su perra con el perro Simpatía”. –“Yo era muy amigo de la Señora Iluminada Beliar, frecuentemente visitaba su casa .  Ella tenía la traba más grande de Gallos de pelea de toda la región y a mi me fascinaban los gallos. Yo comencé a sospechar que quizás era mentira eso que decían de ella. Ese mismo día en la noche, me encontré con dos ladrones de caña que venían por el callejón principal, uno de ellos muy asustado me  contó : -“Hace un momento  en el cruce de los dos caminos vimos a un perro negro grande pasar con un toro en su boca. Nos dio mucha pena con el toro, este estaba aún medio vivo y se quejaba, como quien pide auxilio”. Ese mismo día pero en la tarde había yo ido donde Iluminada, era casi el oscurecer y Madan Beliar hacía la ceremonia de entrenar a los gallos rociándolos con un bebedizo que  preparaba a base de alcohol y otras sustancias dizque para darle fiereza y espantarle las enfermedades. A la hora que los campesinos dijeron ver al perro gigante yo estaba junto con ella.
     Les expliqué a ellos, -“Yo no creo que Iluminada Beliar sea ese perro gigante porque a esa misma hora  me encontraba con ella en su casa, entrenando a los gallos. En estos contornos vivían decenas de personas a quienes se les acusaba de transformarse en galipotes, sin que esto fuera comprobado pero sobre todo  se mencionaba a  Enrique Blanco y una gama numerosa de haitianos que deambulaban en la zona. Estoy plenamente convencido-les dije- a los ladrones, que por lo menos en esta oportunidad no había sido Iluminada Beliar  quien se volvió galipote para robarse ese toro. 
 
      -“Al día siguiente, Viernes Santo, fui al colmado cercano y escuché a Don Simón dialogando con el pulpero, Don Cristóbal”: -“Ayer en la tarde me cansé de buscar al toro del mechón blanco” –le decía- él, al señor dependiente. –“Y no lo pude encontrar por ningún lado, parece que me lo robaron, este lugar está lleno de ladrones y cuatreros, ¿Qué Usted cree? –le preguntó-compungido al amigo. –“No ‘Ombe, taive’ anda perdi’o por eso’ monte’ de Dio’” –le contestó- éste como para consolarlo. –“Yo que oí, la historia del perro Gigante con un Toro en la boca, escuché aquella conversación con disimulo, compré mis provisiones y me marché, ahora muy preocupado. Recordé, que en un momento, la señora Beliar me dijo: -“Agárrame ese gallo ahí, que voy al sanitario”. La esperé como por unos quince minutos, luego salió abrochándose la falda con esa sonrisa característica que ella siempre mostraba. –“Pásame el gallo”- me dijo- y continuamos curando a los gallos hasta que llegó la noche y me marché. Fui a la casa a dejar las provisiones, que momentos antes compré en el colmado y cuando se hizo un poco más tarde, me marché al bosque a buscar leña seca para cocinar. Al regresar como todas las tardes me dirigí a la casa de mi amiga, Iluminada Beliar, a ayudarle con los gallos. Esta vez me movía la curiosidad de poder descubrir algo que pudiera incriminarla con el hurto del toro y la posterior transformación en Galipote. Ella se entretuvo un poco con los gallos y yo aproveché para dar una ojeadita. Se me heló la sangre cuando vi a sus dos perros policías gigantes comiéndose unos huesos aún en carne viva. Luego miré detrás del sanitario y descubrí un hueco que permitía la salida y entrada. Esto producía el efecto que las personas pensaran que ella estaba ocupada en el sanitario cuando posiblemente se había escurrido por el hueco. Salí por el especio abierto y en un alambre para  tender ropa mojada encontré varios cueros  disecándose al sol. Se me encresparon los pelos al voltear uno de esos cueros y descubrir en su pelaje aquel bonito mechón blanco del toro perdido. Volví con Iluminada sin dar muestras de espanto, pero la verdad era que estaba tan asustado con semejante hecho insólito que faltó poco para que me hiciera pipi encima de los pantalones. 
     -“¿ Dónde andabas? –me preguntó- ella. –“ ¡OH! es que me dio ganas de hacer pipi y fui al sanitario. –le contesté- lo más convincente posible. –“¡Ven!” –me dijo- y luego pidió con vehemencia: -“tráeme ahora el gallo giro, tengo que prepararlo bien porque la próxima semana tiene una gran pelea en la gallera de Esperanza”. La ayudé y me fui, pero a nadie jamás le conté esto que ahora cuento aquí. Desde ese momento no me quedaron dudas de que Iluminada Beliar, había hurtado al toro del mechón y posiblemente era la persona que se transformaba en perro gigante. Tomé la desición de alejarme de ella. Seguía extrañando a los gallos. No me gusta verlos pelear, pero adoraba su hermosura, su bravura, su gallardía y el maravilloso pelaje que tenían. Quiero contarles que otro día, cuando llevaba los alimentos para los trabajadores de la finca de arroz, pasó un desastre. Mientra caminaba para este lugar, se cruzó por mi frente una culebra gigante. Luego vi a unos gendarmes armados, a caballo y a pie, que corrían detrás de un fugitivo. Al no encontrar al perseguido, se toparon con este enorme animal y le dispararon, dejándolo abandonado. Luego continuaron el camino en busca de su presa. Cuando volví de mi misión, encontré el animal que aún saltaba con varios machetazos y disparos en su cuerpo. Pasé corriendo por el lugar con miedo a que la culebra volviera a la vida. Al atardecer cuando los campesinos volvían de sus labores, en el mismo sitio donde la gendarmería atrapó a la gigantesca víbora encontraron con varias heridas punzo cortantes y disparos al fugitivo buscado por la justicia. Unos dicen que era El mismísimo Enrique Blanco. Argumento poco probable, puesto que ese mismo día aseguran haberlo visto en  persona  por los predios de Navarrete; en Boca Chica, vuelto un Tiburón; en el ingenio, vuelto un tocón; en los rieles de Santiago, disfrazado de paisano; y en Gaspar Hernández disfrazado de General. Yo la verdad ya no sabía ni qué creer. Agobiado por los acontecimientos y para ahondar más en mis conocimientos de Los Galipotes le pedí prestado a Doña Trilce Salvaland, la maestra del pueblo, un libro que hablara más sobre estos enigmáticos seres de nuestro Folclor.   
     Durante todo un mes esperé que le dieran el libro, en una librería pública  de Valverde, Mao. Se trataba de una recopilación anónima de relatos vividos por diferentes personas de nuestros campos donde aseguraban haber tenido experiencias similares a esta que les he contado. Según este libro, los galipotes usan la sangre de animales para fabricar un vino con el que  entrenan a los gallos  para hacerlos invencibles. Esta teoría me resultó un poco descabellada, puesto que jamás vi ganar uno de los gallos de Iluminada Beliar. A propósito de ella, luego de la muerte de aquella culebra no la volví a ver  más en mi pueblo. Cristóbal, el pulpero me dijo cuando le pregunté de ella:  -“! OH ¡ e’ta, di’que se j’ue pa’ un sitio ñ’amao Limbotropía, una región paradicia’ca, políticamente ligá’ a Navarrete, pero que geográficamente pertenece a Mao, Vai’vei’de”. –“Ah, -le dije yo-  -“Dicen que allí habitan las musas desnudas, que tiene enormes cuevas laberínticas que se comunican subterráneamente con Guananico, Puerto Plata, Mao, Monte Plata, Boca Chica, Dajabón, Los Haitices, Sevicos, Los tres Ojos, El Lago Enriquillo, Barahona, San José de Ocoa, Montecristi, San Cristóbal, Gaspar Hernández y Santiago, entre otras”.
     Salí de la conferencia, claramente muy confundido y asustado. Algunos, ilusos creyentes en la Maga, Iluminada Beliar, testifican que mediante estas catacumbas subterráneas ella tiene contacto directo con las animas del purgatorio y con Dios. Yo no estoy muy claro de esto ni del actual  paradero de la señora Beliar, pero  me quedó en la memoria la frase final del charlista : -“ Los Galipotes sí existen, Yo tengo completa seguridad  porque los vi con estos ojos que se los ha de tragar la tierra, aunque la ciencia y todos los científicos digan lo contrario”.