MAO-MAO, EL PREGONERO

DEL TRICICLO  MÁGICO-VOLADOR

 

 
Por:  Rafael Rosado (Tony)                                      Correo: rafael.rosado@yahoo.com
     
 
                         Todas las mañanas, los niños se despertaban con el grito, urgente, angustioso y desesperante  de Mao-Mao, El pregonero del triciclo mágico-volador:-“!!!!!AAAY, AAAY, AAAY MAO!!!¡!!MAO-MAO!! ¡!!YO AMO A MAO, y MAO ME AMA A MI ¡!!”. Cuando aquel ángel pregonero con singular gracia y esmero anunciaba su rica mercancía, solo había tiempo para tirarse de la cama y correr a la calle. Era su peregrinaje, el de un tren espacial sin retorno venido  de la más profunda galaxia del deseo, para arribar a nuestra triste aldea. Su triciclo mágico-volador cual alfombra de Aladino se detenía por solo unos segundos en cada estación,  dejando en las manos de grandes y pequeños el más fino y sabroso pan que paladar alguno haya comido en toda su existencia. –“Muchacha levántate que ahí viene Mao, Mao”. –le decía- Doña Gertrudis a su nieta Ceferina. Pero ella no hacía caso, pues  esa noche se trasnochó por estar oyendo las novelas de “Luís Dragón” y “Cazan EL Cazador” que las retransmitían a las doce de la madrugada por radio Santa María. –“Anda vé, tu Trifolio” –le dijo- ahora a su otro nieto, pero ya él estaba en la calzada de la calle Daniel Goris esperando al tortero. Todos los niños, nietos y vecinos corrían con sus tortas prodigiosas  donde Doña Gertrudis a tomar café. La torta Mao, Mao y un buen café conformaban el dúo más perfecto para el paladar mañanero. Con el estómago lleno de una energía vital se iban los mozalbetes a jugar, a la escuela  y a trabajar. ¿Quién puede olvidar aquel fantástico bicicletero? Es que el tortero era un tipo tan raro, pero tan raro que ni siquiera nombre tenía. Como nadie sabía su nombre, lo empezaron a llamar Mao-Mao. Como tampoco se sabía de donde venía, ni como se las arreglaba para fabricar tan gustosa torta, muchos empezaron  a creer que era un ángel caído del cielo .Otros pensaban que venía de Santiago, y había quienes al contrario aseguraban que él era originario de Mao, Valverde, por su repetida frase ¡!MAO, MAO!! ¡!AAAY MAO!!, pero estas son solo conjeturas sin ninguna veracidad palpable. A mi me parece que posiblemente aquel triciclero venía  de la lejana tierra de Limbotropía, donde dicen que vive la maga ILuminada Beliar.
                        ¿ Cómo olvidar a Mao-Mao el pregonero del triciclo mágico-volador? ¿Cómo olvidar las tortas más sabrosas del mundo? En honor a la verdad su nombre real no era ¡! Mao, Mao ¡! El nombre del tortero y  de su mercancía se hicieron tan famosos en Navarrete, que ya todo el mundo esperaba al pregonero con el dinero en la mano. –“Amábamos su torta” –me decía- Freud.  –“Pero de igual forma adorábamos su pregón de un estilo francamente inigualable al anunciar su venta. Nadie jamás lo supero, aunque muchos quisieron imitarlo, nunca lo consiguieron como aquel vendedor de papel sanitario que venía gritando su papel, diciendo así: -“¡¡!AAAy, AAAy, AAAy Papel ¡!! ¡!Papel-Papel!! ¡!vengan todos a comprar su papell!!! ¡!Eso sí, Cójanlo con disimulo!! ¡!!Que si no les sirve para envolver ¡!  ¡!! les sirve para limpiarse el C..upido de su corazón de auyama..!!! En eso salió Tomás Freud y le dijo: ¡!! –“Qué papel ni papel, yo estaba esperando al tortero Mao, Mao y Usted me viene  con esta charlatanería. ¿Para qué quiero yo papel? ¿Si las cosas están tan caras que las gentes lo que están es comiendo brisa y defecando viento?. ¿Para que diabluras quiere uno papel? ¿Si no hay  qué limpiarse cuando va uno a la letrina? El señor papelero, se disgustó mucho con mi amigo y le dijo: -“Jódete, porque ese tortero hoy no viene”. –“¿Cómo que no viene? –le dijo- bien encabronado Freud. ¿Cómo que no viene? –volvió- a repetir. –“Mejor tiembla la tierra y este  Mao, Mao  no deja de venir. El jamás ha fallado un día sin venir” Desconsolado le preguntó al Papelero: -“¿A Ver, Usted qué sabe?” –Este –le contestó- -“Bueno, al tal Mao, Mao este se le pichó una goma del triciclo en Villa Nueva y me dijo que les avisara que hoy no podía venir. –“¿M…iercoles y yo que sin esa torta no me bebo mi café, ahora qué voy a hacer? ¡Ah ya sé, tendré que comprarme un pan Toto de Monja Donde PUPUNGO, de los que tienen cuatro tetas! No sé de donde sacó Freud  las fuerzas para gritarle al papelero. –“Mira, jodido marchante ya me hiciste encojonar, desaparécete de mi vista” Quizás esta fuerza le vino de la frustración de no poder comerse su anhelada torta el día de hoy. –“Está bien, León, me voy” –le dijo- y se fue con su triste pregón: -“¡!AAAY, AAAy, AAAy Papel!! Papel-Papel ¡!!Cójanlo con disimulo, si no les sirve pa’ envolver, les sirve para limpiarse el C…upido de su corazón de auyama!! Después de este día MAO, MAO desapareció sin dejar rastro.
                        Eso sí, se quedó colgado en la memoria de niños, jóvenes y viejos de toda una generación. Su sabrosa torta y su inigualable pregón aún siguen resonando en el limbo de la triste memoria de nuestras olvidadas gentes. Cuánto no pagaríamos por volver a Navarrete para degustar la suculenta torta MAO-MAO, pero sobre todo para escuchar la voz de corneta desgañitada del pregonero del triciclo Mágico-volador. Aquel hombre humilde, simple y sencillo que tanto amaba su trabajo, que ponía en su labor toda su alma para así llegar a lo más profundo del corazón de nuestros aldeanos. Al poner todo su empeño y gracia se producía  un encantamiento mágico-maravilloso capaz de ponerle alas a los sueños, al deseo, al gusto y al paladar para contagiar con su almibarada torta y pregón a las multitudes hambrientas para que se rindieran a las ruedas de su maná. MAO-MAO vivirá siempre presente en la memoria histórica de nuestro pueblo, es posible que  él se haya regresado a vivir a Limbotropía y por eso quizás no lo volvimos a ver ni a escuchar con su pregón. En mis sueños ví pasar al pregonero del triciclo Mágico-volador anunciando su torta sin par: -“!!! Aaay, Aaay, Aaay MAO!!! ¡!!MAO-MAO!!! ¡!YO AMO A MAO Y MAO ME AMA A MI!!!  Me pegué duro a su triciclo volador para seguir su rastro y aprender su ruta de regreso a LIMBOTROPIA donde seguro tendría el privilegio de volver a comer su rica torta y oír su mágico pregón que tanto alimentó el alma de nuestro triste y olvidado pueblo.