N A V A R R E T E   U N   P U E B L O   E N   L U C H A      
QUE PREFIERE SOÑAR ANTES QUE CALLAR 
Aquí las Organizaciones NUNCA han sido INDIFERENTES a los Problemas  Sociales          

 Dionny Cabrera Pérez                                                  dionnycabrera@hotmail.com  

     La indiferencia es una máscara del egoísmo que utiliza para ocultarse y no aparecer como tal. Si, la indiferencia es una máscara, su verdadero nombre es egoísmo. Todos los indiferentes son seres egoístas, un bochorno. "La indiferencia es una vergüenza".

-A PROPÓSITO DE LOS QUE FINGEN SER INDIFERENTE A LOS HECHOS-

 

     Cuando encontramos que la filosofía ha abdicado, es decir, ha cedido su espíritu de creación y se ha hecho esclava de los hechos; cuando la política solo responde al poder establecido, la moral es la del esclavo que solo responde y acepta esta condición; cuando el arte es el culto a la mediocridad, simple excusa de la cuchara  para saciar el hambre gástrica; cuando todo es duda y el sofisma la engañosa respuesta; cuando existe una profunda separación entre las conductas y las palabras, el pensamiento y la acción se contradicen y se enfrentan, en este caos la indiferencia se torna el centro del pensamiento, se alimenta de abstracciones que quieren justificar lo que no tiene justificación, es en este caos donde la indiferencia organiza la tranquilidad frente a la injusticia y el atropello.
    Por esto,  UN SER  indiferente a todo, y en mayor medida a la Realidad Social, es la negación misma del Ser Humano. Es un Ser Despreciable. Por ello todo aquel que ha asumido la indiferencia en la Vida, que ha llegado a ambicionar la nada, se encamina a la muerte, física e intelectual, como única esperanza, si logra superar este estado, superando la indiferencia, necesariamente se estrellará con la existencia viva, con el Ser Social y Humano, que se encontraba oculto para él.
   Es indudable que el Ser Indiferente nace cuando no hay creencias, cuando no hay verdadera fe en Dios, cuando para ese Ser no existe "el prójimo", cuando ir a la iglesia es un "compromiso"  social. Cuando nada nos atrae y nada nos llama a asumir la defensa de lo que, alguna vez, encontramos justo y bueno.
    Existen distintos modos de indiferencia: se puede ser indiferente por convicción; o ser indiferente por indolencia, pereza, flojera, comodidad, ociosidad, inclusive hasta por cobardía, por miedo a ser responsable. 
     El indiferente por convicción posee una idea, la que lo aísla de la realidad, que lo separa de los demás, que lo impulsa a no tomar ningún compromiso, que no se compromete con nadie y con nada, una idea que paraliza su hacer, que no le permite actuar, más si éste se opone o niega su ideal, porque aunque el indiferente lo niegue, tiene un ideal, el del típico indolente.
   De ahí que para el indiferente por convicción, esa idea es la mejor, luego él ha "preferido" esa idea a otras, él ha escogido, ha elegido, entonces él ya no es realmente indiferente, ya ha dejado de serlo. Parece indiscutible, que en este caso de indiferencia, no se acepta otra idea que no sea aquella que lo ha llevado a preferir, y en la mayoría de los casos, "aparentar" una indiferencia, para no encontrarse "en problemas" con los demás, o porque la "corriente social" lo lleva a esto y prefiere no oponerse a ella. Por ello es muy importante determinar que lo motiva, a ser irresponsable y que es lo que ha preferido para ser indiferente, por encargo o por cobardía cómplice.
     Nos preguntamos: ¿Qué puede motivar esta preferencia? Las causas podrían ser varias, escojo dos: Se cree superior, termina aceptando la influencia ajena, o por bondad.
     Una bondad, pero falsa, como de limosna, porque es una bondad para los de arriba, a los otros se les acepta cualquier doctrina, así sea falsa o verdadera, niegue o acepte lo aceptado o negado por el indiferente, se es bondadoso con los otros, aceptándoles todo no discutiéndoles nada, pero sin comprometerse, solo comprometido con su indiferencia
     Superioridad, sentirse superior a todos y a todo, "todo lo que poseen los demás es inferior a lo que yo poseo, y con mayor razón mi pensamiento", es mejor ser indiferente a estar comprometido con algo, mi idea de indiferencia, por la que yo he optado, me permite más libertad me hace más libre. Por eso  pregunto: ¿Hay superioridad en someterse a todo régimen, en doblar la cerviz, abdicar el derecho...?
       El indiferente por pereza, confesar esta indiferencia es confesar una falta, la de no participar por flojera por comodidad y cansancio ¿De qué? La de no querer participar por falta de deseos incluido el de pensar y asumir una opción, esto solo es mala fe, ante esta indiferencia lo único que queda por hacer es tratar de sacarlo de su error, lo que es más fácil que con el indiferente por convicción.

   Cuando la indiferencia es producto del miedo, de la cobardía, siempre tratamos de justificarnos, y los argumentos que nos damos que son los que nos permiten vivir en la indiferencia, por el hecho de justificar toda nuestra existencia, se convierten en una doctrina que traspasa todo nuestro pensamiento, pero tenemos que entender que no son nada más que un no querer reconocer el miedo o la cobardía para no luchar contra lo que nos oprime y nos impulsa a no participar.

       N A V A R R E T E   U N   P U E B L O   E N   L U C H A

    Además tenemos que pensar que si no actuamos por miedo, esto lo ocasiona otro o algo que nos atemoriza, y en este caso ocurre que "se que soy yo y no otro, por la conciencia de mi propia voluntad. Si otra voluntad operase en mi, no seria yo, sino instrumento de otro, sería cosa de otro, que es lo que se llama esclavitud
      Es por ello que no debemos darle autoridad a la indolencia ni justificar el cansancio, porque en algún momento de nuestra vida nos hemos decepcionado de lo que hacemos o de lo que queríamos hacer, esa misma decepción, si verdaderamente la sentimos, nos debe hacer pensar, que si la sentimos, es porque todavía nos queda algo en que creer, que aun creemos en nosotros mismos, que todavía creemos en el futuro y que algo podemos hacer por él
   Concluyo, tenemos que pensar que un Ser Social vacío de todo deseo, de todo objetivo en la vida en sociedad, que no tenga nada de nada que aportar, en una palabra un ser miserable, no puede sentir el dolor que siente un Ser que ve que su indiferencia permite que otros hagan con todos lo que ellos quieren sin oposición. !! Después para que le valen los golpes de pecho!!
      A propósito: ¿Si Jesucristo, Mahoma, Buda, Gandhi o Duarte, hubiesen sido unos indiferentes?

 

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