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POR RADHAMÉS GÓMEZ PEPÍN.
Puede estar seguro el presidente Leonel Fernández de que en
nada favorece a su lucha reeleccionista lo que dijo ayer en
el programa de César Medina con respecto al desastroso
desagüe de la presa de Tavera.
El Presidente cuestionó hábilmente la calidad
de profesionales calificados, ignoró el informe de la
Comisión de Santiago que ellos integran y preguntó quién la
había designado. Exactamente los mismos argumentos
inconsistentes de los políticos que lo apoyan. Creo que la
Comisión nació del seno de Santiago como respuesta al grupo
investigador designado por el Poder Ejecutivo y que encabeza
el secretario de las Fuerzas Armadas.
Esa comisión oficial todavía no ha dicho ni
pío con respecto a lo que ha hecho en dos meses que tiene de
designada y la de Santiago, que nació días después, ya
divulgó un informe que nadie ha podido rebatir
profesionalmente.
¿Quién designó esa Comisión santiaguera? Los
mismos que, en otras circunstancias, se han ido agrupando al
través de la Historia para defender sus intereses y hasta
para representar a personas y grupos con los cuales nunca
han consultado.
Los mismos fundadores de La Trinitaria a
nadie consultaron para luchar por lo que luchaban, y todos
sabemos que encontraron pleno respaldo para sus afanes
independentistas, y se inmortalizaron.
Nada nuevo estoy diciendo al recordar que las
comisiones designadas desde el Palacio Nacional han estado
desacreditadas desde hace largos años, porque casi ninguna
ha cumplido con lo que se puso a su cargo.
De hecho, el pueblo sospecha que cualquier
asunto encargado para investigar a una comisión oficial, va
para el zafacón.
Y eso ha sucedido con la designada para
determinar lo que se hizo en Tavera y que costó no sólo la
pérdida de centenares de millones de pesos, sino un número
indeterminado de muertes, pero cerca de las cien.
Entonces por eso es que surge la Comisión de
Santiago, porque esa ciudad tiene entre sus habitantes la
capacidad suficiente para hacer el trabajo que hizo,
contrario a lo que sucedió en Jimaní, en donde hace años las
aguas desbordadas causaron algo similar o peor que lo de
Santiago...y como si nada.
Es evidente que los santiagueros no querían
que se repitiera con ellos, en 2008, la amarga experiencia
de Jimaní en 2004 y por eso se sienten bien representados en
la Comisión.
¿Que hay políticos en ella? ¿Y qué? ¿Cuál es
la parte política de su informe? ¿Se ha gastado alguien en
el Gobierno siquiera un tiempecito para leerla?
Seguro que no. Es mejor coger por la
tangente, utilizar recursos para divulgar necedades y tratar
de que el tiempo lo borre todo. Ahora, sin embargo, tengo la
seguridad de que no sucederá de esa manera.
Sin olvidar que no todo termina el 16 de mayo
ni el 16 de agosto. A lo mejor será entonces cuando
comience.
rgomez@elnacional.com.do
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