Santo
Domingo, D.N.
20 Noviembre de
2008
Apreciado Compatriota, compueblano y amigo
navarretense:
Tu, al igual que yo, siempre hemos llevado
en el corazón la esperanza de una verdadera
solución a los principales problemas de
nuestra nación, sin embargo, hoy día la
población siente que, con cada apagón, se
apaga la llama de la esperanza de esa
solución que ha sido esperada por la nación.
Tu, al igual que yo, pertenecemos a una
laboriosa comunidad que vio nacer y crecer
al más grande estadista dominicano, que
llevó por nombre Joaquín Balaguer, quien ha
sido el único presidente dominicano que se
ha preocupado por la solución de los
problemas del pobre y del marginado, y quien
nos ha dejado como herencia al Partido
Reformista Social Cristiano.
Es por ello que la reorganización y el
crecimiento del PRSC es vital para rescatar
la esperanza del pueblo dominicano, y esa
reorganización requiere de tu colaboración,
a fin de que te conviertas en un apóstol que
salga a predicar la doctrina socialcristiana
y nos ayudes a integrar cuantos directorios
de colegios electorales debamos hacer, y así
volver al poder como en los mejores tiempos
de Joaquín Balaguer.
Los problemas que afectan a nuestra
población, como energía eléctrica, agua
potable, educación, salud, medio ambiente,
falta de empleo y seguridad ciudadana, entre
otros, requieren de una urgente solución, la
cual no se vislumbra bajo la actual
administración, y es ahí donde debemos aunar
esfuerzos para que el PRSC se convierta en
la esperanza de la población, diseñando los
cambios estructurales requeridos por la
nación, y eso podemos iniciarlo desde el
mismo Navarrete, siempre que te integres de
alma y de corazón como es nuestra
aspiración.
El país y la Secretaría de Organización del
PRSC necesitan de ti y de mi, para que todos
juntos ayudemos a construir ese nuevo
Partido Reformista Social Cristiano que
siempre hemos soñado y donde cada ciudadano
se sienta orgullosamente representado.
Exhortándote a que aceptes esta convocatoria
a la reconstrucción de la nación, te saluda,
Muy atentamente,
R. Osiris de León