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osirisdeleon@gmail.com |

SANTIAGO.
El domingo 09 de diciembre de 2007, al final de la
tarde, el Presidente de la República, Dr. Leonel
Fernández, se reunió en el palacio nacional con
varios funcionarios de la Comisión Nacional de
Emergencias para recibir las últimas noticias
transmitidas por el Centro Nacional de Huracanes de
Miami, las que daban cuenta de la formación de un
disturbio subtropical, fuera de temporada, el cual
se encontraba al noreste de la isla de Puerto Rico y
se desplazaba en sentido este-oeste, con gran
potencial para producir fuertes lluvias sobre las
islas de Puerto Rico y la Hispaniola, por lo cual
era preciso definir los pasos a seguir para evitar
que la tormenta sorprendiera a la población
dominicana con el mismo nivel de desinformación con
que la tormenta Noel había llegado al territorio
dominicano, en el mes de octubre de 2007, provocando
pérdidas de vidas y cuantiosos daños a las
infraestructuras viales, a las comunidades del bajo
Yuna y a las plantaciones agrícolas
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Se entendía que esa reunión en
palacio, encabezada por el Presidente Fernández,
definiría un plan de acción inmediata para evitar
desastres, sin embargo, la reunión no pasó de un
acto protocolar informativo, donde no se tomó
ninguna decisión importante, pues desde ese mismo
momento se debió dar la instrucción de comenzar a
desaguar la presa de Tavera, tal y como manda su
Instructivo de Operación, ya que este Instructivo
establece claramente que cuando un fenómeno
meteorológico se encuentra a 600 kilómetros de
distancia del borde de la cuenca hidrográfica, el
nivel de las aguas del embalse del complejo
Tavera-Bao debe ser bajado hasta la cota 320 msnm y
a partir de ese momento se debe desaguar 500 metros
cúbicos por segundo, a fin de poder disponer de
suficiente espacio para almacenar las aguas que
lleguen con las crecidas que sean provocadas por el
fenómeno meteorológico. Pero eso no se hizo, aunque
ya en ese momento el nivel de las aguas del embalse
de Tavera estaba en la cota 325.10 msnm. |
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El martes 11 de diciembre de
2007, a las 5:00 a.m., el Centro Nacional de
Huracanes de Miami, FL, emitió su advertencia No.2,
donde comunicaba que la tormenta subtropical Olga
estaba afectando la costa norte de Puerto Rico, y
que se encontraba a 305 kilómetros al este de Santo
Domingo, con potencial para lluvias fuertes sobre
República Dominicana, pero el nivel de las aguas del
embalse de Tavera seguía en la cota 325.10 msnm,
pues apenas se descargaban los 100 metros cúbicos
por segundo que permiten mantener en plena operación
las dos turbinas hidroeléctricas de la presa de
Tavera. |
Ese mismo día, en horas de la
tarde, el Director del Instituto Nacional de
Recursos Hidráulicos, el Administrador de la Empresa
de Generación Hidroeléctrica Dominicana (EGEHID) y
el Director de la Comisión Nacional de Emergencias
dijeron al país, a través de la emisora Z101, que la
presa de Tavera estaba en la cota 325.10 msnm, que
se estaban vertiendo 100 metros cúbicos por segundo
y que la presa podía recibir las lluvias que
produjera la tormenta Olga. |
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Sin embargo, Osiris de León y
Luís Carvajal, en representación de la Academia de
Ciencias, respondían por la misma emisora que a
partir de las 11:00 p.m. se producirían fuertes
lluvias sobre la región del Cibao y que era
necesario verter 500 metros cúbicos por segundo,
desde la presa de Tavera, para evitar un vertido
extraordinario, de último momento, el cual inundaría
a la ciudad de Santiago y el bajo Yaque, pero las
autoridades de la EGEHID y de la Corporación
Dominicana de Empresas Eléctricas Estatales (CDEEE)
seguían confiadas en que nada pasaría en la presa de
Tavera, y que los pronósticos de los especialistas
que se encontraban en la emisora Z101 no se
cumplirían. |
Sin embargo, la naturaleza tiene
sus propias reglas, las que no pueden ser cambiadas
por la voluntad política de un gobernante ni por la
voluntad de sus funcionarios, y a las 11:00 de la
noche se incrementaron las precipitaciones y comenzó
a llegar una crecida pico que tomó por sorpresa al
personal de operación de la presa y al propio
gobierno, lo que provocó que a las 12 de la noche el
embalse alcanzara un nivel máximo de 327.60 msnm,
generando un pánico colectivo y la apertura súbita
de las seis compuertas de la presa, permitiendo
desaguar 5000 m3/s lo que provocó
inundaciones en las zonas bajas de Santiago y las
poblaciones localizadas en el Bajo Yaque, con
pérdidas de más de cien vidas, destrucción de unas
2,000 viviendas, daños a otras 5,000 viviendas,
daños a las plantaciones de bananos y de arroz y
pérdidas económicas del orden de los 150 millones de
dólares (cerca de 5,000 millones de pesos
dominicanos).
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Ante la magnitud de la tragedia, la
sociedad dominicana comenzó a preguntar porqué había
pasado aquello que con tanta anticipación había sido
pronosticado y advertido por los especialistas, pero
ignorado por las autoridades, y fue entonces cuando
el Presidente de la República anunció la integración
de una Comisión Oficial para estudiar lo acontecido
y rendir un informe en un plazo de 90 días, plazo
que de inmediato fue interpretado por la mayor parte
de la sociedad como una dulce receta oficial para
lograr el olvido de esa tragedia nacional. |
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Sin embargo, la sociedad de Santiago,
siempre dispuesta a colaborar para diagnosticar las
causas de sus grandes problemas, integró una
Comisión Técnica Alternativa, no oficial, denominada
Comisión de Santiago, la que durante dos semanas
estudió las causas del súbito vertido de la presa de
Tavera y concluyó que el Instructivo de Operación de
Emergencias del complejo Tavera-Bao-López-Angostura
no se implementó de manera correcta al no reducir el
nivel del embalse tan pronto las autoridades
tuvieron conocimiento de que una tormenta se había
formado al este-noreste de Puerto Rico, y que dicha
tormenta se desplazaba en sentido este-oeste y
provocaría intensas lluvias sobre el territorio
dominicano, razón por la cual el nivel del agua de
la presa debió bajarse a la altura 320 msnm y en la
medida en que la tormenta se acercaba se debió
mantener una descarga de 500 metros cúbicos por
segundo. |
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La Comisión de Santiago concluyó que
durante las 40 horas comprendidas entre el domingo
09 de diciembre de 2007, a las 12:00 de la noche, y
el martes 11 de diciembre a las 4:00 p.m., el nivel
del embalse de la presa de Tavera se mantuvo en la
altura 325.10 msnm, sin que se produjese el
necesario descenso de nivel que manda el Instructivo
de Operaciones y que manda el sentido común, lo cual
fue un primer error, ya que si durante estas 40
horas se hubiesen vertido 500 metros cúbicos por
segundo, en lugar de los 100 metros cúbicos por
segundo que estaban turbinando, se hubiesen
desaguado 57 millones de metros cúbicos adicionales
y hubiesen tenido disponibilidad para recibir la
crecida pico que llegó el martes 11 de diciembre, a
las 11:00 de la noche, y que según las autoridades
alcanzó los 51 millones de metros cúbicos de agua. |
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También se concluyó que las
autoridades desoyeron las sanas advertencias hechas
por profesionales del área, a través de la emisora
Z101, en el sentido de que a partir de las 11:00 p.m.
se producirían fuertes lluvias sobre la región del
Cibao y que era necesario verter 500 metros cúbicos
por segundo, desde la presa de Tavera, para evitar
un vertido extraordinario, de último momento, el
cual inundaría a la ciudad de Santiago y el Bajo
Yaque, que desconocieron los boletines del Centro
Nacional de Huracanes de Miami, que dieron
informaciones que no se correspondían con la
realidad de lo que se avecinaba, ni con lo que
acontecía en la presa de Tavera, y esta
subestimación de lo que podía ocurrir influyó para
que la tragedia fuese de mayor dimensión, ya que la
gente que vive en las márgenes del río Yaque del
Norte se fue a dormir tranquila, confiada en que
nada pasaría. |
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La Comisión de Santiago concluyó que
no hubo planificación de la apertura de las
compuertas, ni planificación para el manejo adecuado
del embalse durante la crecida pico entrante al
embalse, lo cual fue otro error, ya que al ver que
a las 10:00 de la noche el nivel del agua del
embalse subió hasta la cota 326 msnm, y que seguía
lloviendo intensamente, lo correcto hubiese sido
avisar a la Defensa Civil y al COE para desalojar a
los residentes en las zonas cercanas al cauce del
río Yaque y comenzar a verter 500 metros cúbicos por
segundo, de manera constante, lo que en 6 horas
permite descargar 11 millones de metros cúbicos, y
como el INDRHI ha confirmado que a la presa le
entraron 51 millones de metros cúbicos, los
restantes 40 millones de metros cúbicos se podían
almacenar entre la cota 326.00 y la cota 328.90.00
msnm, sin ningún peligro para la presa, sin
inundaciones, sin muertes y sin daños a la
agricultura, porque en realidad, si la presa hubiese
estado sola, el nivel del agua hubiese subido hasta
la cota 328.90 msnm, ya que entre la cota 325 y la
cota 328.90 msnm la presa acumula 54 millones de
metros cúbicos de agua, lo que implica que los 51
millones de metros cúbicos que entraron durante la
crecida se hubiesen almacenado en el embalse, y en
caso de sobrepasar la cota 328.90 msnm el agua
excedente hubiese salido libremente por el vertedero
de emergencia de la presa de Bao (Floodway), sin
provocar daños. |
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Los especialistas integrantes de
la Comisión de Santiago llegaron a la conclusión de
que hubo un vertido extraordinario, e innecesario,
nunca antes visto, el cual se aproxima a los 5,000
metros cúbicos por segundo, más del doble del
vertido producido durante el huracán David en el mes
de septiembre de 1979, el cual fue de 2,267 metros
cúbicos por segundo. |
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Pero lo que más ha llamado a la
atención es que las autoridades dijeron al país que
ese vertido súbito tuvo como objetivo salvar a la
ciudad de Santiago, ya que al subir de nivel la
presa estaba en peligro de colapso, sin embargo la
Comisión de Santiago concluyó que la inspección de
la estructura de la presa, la observación de los
niveles máximos alcanzados durante la tormenta Olga
y su comparación con los niveles reportados por las
autoridades (327.60 msnm), y la revisión del nivel
máximo alcanzado durante el huracán David
(330.28msnm), evidencian que la presa de Tavera
nunca estuvo en peligro de colapso, ya que solamente
en el caso en que la presa desborde el nivel máximo
de su corona (332.50 msnm), durante largas horas,
podrían producirse erosiones significativas en su
espaldón granular norte, lo que podría implicar
algún riesgo significativo, pero eso nunca ocurrió. |
Pero esa no fue la única explicación
oficial incorrecta encontrada por la Comisión de
Santiago, ya que las precipitaciones reportadas por
las autoridades, de 498.6 milímetros en 24 horas, no
se corresponden con los registros pluviométricos de
las estaciones de Manabao, Jarabacoa, Redondo, Mata
Grande y Cagüeyes, estaciones que indican que las
lluvias caídas sobre la zona, el día 11 de diciembre
de 2007, oscilaron entre 39 y 82 milímetros por
metro cuadrado, con una precipitación media de 63
milímetros por metro cuadrado, mientras que los
registros pluviométricos del día 12 de diciembre
indican que las lluvias variaron entre 17 y 155
milímetros por metro cuadrado, con una precipitación
media de 70 milímetros por metro cuadrado. |
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Finalmente la Comisión de Santiago
estableció que las autoridades de la Corporación
Dominicana de Empresas Eléctricas Estatales y/o las
autoridades de la Empresa de Generación
Hidroeléctrica Dominicana (EGEHID) le dieron más
valor al agua almacenada en el embalse para producir
energía eléctrica, que a la vida de los residentes
en las márgenes del río Yaque del Norte, ya que el
ingreso bruto total del complejo durante 48 horas,
con un caudal de 100 m3/seg., y un volumen de 17
millones de metros cúbicos de agua, es de
RD$21,888,000.00, lo que implica que al verter 400
metros cúbicos por segundo, adicionales a los 100
metros cúbicos por segundo turbinables, dejaban de
producir 87 millones de pesos. |
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Estas conclusiones han sido acogidas
por la comunidad de Santiago de los Caballeros y por
gran parte del país, y han sido recogidas por gran
parte de la prensa nacional, lo que ha provocado
acidez extrema en el
Vicepresidente Ejecutivo de la
Corporación Dominicana de Empresas Eléctricas
Estatales, quien ha descalificado a la Comisión de
Santiago bajo el falso, destemplado y ridículo
argumento de que son miembros del Partido
Revolucionario Dominicano, pero sin aportar un solo
dato técnico que contradiga las contundentes
conclusiones de la Comisión de Santiago. Si Segura
quiere descalificar la opinión de alguien por ser
político debe comenzar con su Presidente. |
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De igual modo, el Presidente de la
República, en fecha 12 de febrero de 2007, ha
cuestionado la legitimidad de la Comisión de
Santiago que hizo el estudio publicado recientemente
en el que se responsabiliza a los funcionarios de la
CDEEE y de EGEHID por la tragedia ocurrida con la
crecida del río Yaque y ha llegado al extremo de
preguntar que “Quién le dio a ellos el papel para
hacer eso? Designamos una comisión donde hay
profesionales, hay que esperar.” Y se preguntó que
de dónde emana la facultad de esta Comisión para
discernir qué estuvo bien o mal, y dijo que no
aceptará que le impongan ese informe como una verdad
absoluta, sin derecho a discrepar. |
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Estas declaraciones públicas del
Presidente evidencian su indignación con una
Comisión Independiente, de muy alto nivel, que ha
tenido el valor de analizar y aclarar lo que el
Presidente pensaba dejar olvidar, y al pronunciar
sus duras palabras, contra esta Comisión, el
Presidente olvidó que ya no vivimos en la Edad
Media, donde la decisión del Rey tenía fuerza de
Ley, y que por tanto, los súbditos estaban en la
obligación de acatar al pie de la letra las
disposiciones del Rey. No, el Presidente debe
recordar que vivimos en una era democrática del
siglo XXI, bautizada como la Era del Conocimiento,
donde cada ciudadano tiene pleno derecho de hacer
sus propias investigaciones, y de establecer sus
propias conclusiones, sin pedirle permiso a ningún
Presidente, aunque eso no le agrade al mismo
Presidente y a unos funcionarios que actuaron con la
mayor desidia frente a un evento meteorológico
advertido por el Centro Nacional de Huracanes de
Miami, con 55 horas de anticipación, tiempo más que
suficiente para haber actuado correctamente como
manda el Instructivo de Operación de la Presa de
Tavera. |
Ese súbito, incorrecto y mortal
vertido de la presa de Tavera ha provocado más de
cien muertes y daños por el orden de los 5,000
millones de pesos, y eso no se debe dejar en el
olvido, como quiere el Presidente, y los que hemos
integrado voluntariamente esa Comisión de Santiago
estamos en la mayor disposición de ir a un debate
público, donde el Presidente lo determine, cuando lo
determine y con quienes el Presidente determine,
pudiendo el mismo Presidente actuar como moderador,
para escuchar de manera directa las exposiciones
profesionales de ingenieros que han trabajado en las
presas dominicanas por más de 25 años y conocen muy
bien lo que se debe hacer y lo que no se debe hacer
en casos de emergencias como la tormenta Olga. |
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Si el Presidente pensaba que con
nombrar una Comisión Oficial, que es juez y parte
del desastre de la presa de Tavera, garantizaba el
olvido de la tragedia, y que durante los 90 días
otorgados a esa Comisión Oficial la ciudad de
Santiago se iba a quedar de brazos cruzados
esperando una respuesta complaciente de parte de los
subalternos del Presidente, se equivocó, al igual
que se equivocó al pensar que todo estaría normal en
la presa de Tavera la noche del 11 de diciembre de
2007, y lo malo no es equivocarse, porque la
equivocación es normal en los seres humanos; no, la
mayor equivocación es creerse que los santiagueros
no tenemos derecho a integrar nuestra propia
Comisión y establecer nuestra propia conclusión de
lo que allí pasó con la inundación, porque en este
país estamos cansados de que nos hablen mentiras
oficiales y nos hagan tristes cuentos maternales. No
Señor Presidente, todos tenemos el mismo derecho de
conocer la verdad, y no tenemos ninguna obligación
constitucional de pedirle permiso a usted para
buscar esa verdad.
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