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POR JOSE MIGUEL MONTERO
El presidente Leonel Fernández restó ayer legitimidad a un
grupo de profesionales que emitió un informe sobre una
investigación que por propia iniciativa hizo sobre la forma
en que se desagüó la presa de Tavera en diciembre pasado y
que provocó graves daños en Santiago y parte de la Línea
Noroeste.
Sostuvo que a ellos nadie le dio facultad ni
poder para autoatribuirse el papel de fiscalizadores.
El presidente Fernández habló del tema a
propósito de una pregunta de César Medina, en torno a la
investigación de los ingenieros Rafael Corominas Pepín,
Orlando Franco, Osiris de León, Ervin Vargas, Luis Peña,
Danilo González, Rolando Martínez y Roberto Suriel, así como
los periodistas Carlos Manuel Estrella y José Devárez,
además del sociólogo Emmanuel Castillo.
Según las conclusiones del grupo, hubo
negligencia en el manejo de la presa la noche del 12 de
diciembre, cuando fue desfogada por la intensidad de las
lluvias provocadas por la tormenta Olga.
“Yo siempre entiendo el problema de la
legitimidad. Quién les dio facultades y poderes a ellos para
autoatribuirse el papel de fiscalizadores de nada. Es un
problema de legitimidad”, expresó Fernández durante su
comparecencia ayer al programa “Hoy Mismo”, de Color Visión,
Canal 9.
Destacó que hay una comisión oficial
multisectorial investigando el hecho y en la que dijo hay
representantes del sector privado y profesionales
calificados, por lo que no ve razón por la que no se pueden
esperar esos resultados.
La comisión creada por el Gobierno la
integran el secretario de las Fuerzas Armadas, teniente
general Ramón Aquino García, el Centro de Operaciones de
Emergencias, el Instituto Nacional de Aguas Potables (Inapa)
y profesionales del Colegio Dominicano de Ingenieros,
Arquitectos y Agrimensores (Codia), así como personalidades
de Santiago.
Fernández dijo que a menos que se quiera
politizar el caso, no ve razón para adelantarse a una
opinión.
“Yo siempre voy al tema de la legitimidad.
Bueno, y de donde emana la facultad para autoatribuirse el
poder de discernir qué pasó y qué no pasó”, enfatizó el
gobernante.
Reconoció que como en toda democracia el
grupo tiene derecho a emitir una opinión, pero consideró que
no ve porqué hay que considerar que su opinión es válida.
“Permítame tener el derecho por lo menos a
escrutar lo que usted ha presentado y no me lo imponga como
que esa es la verdad absoluta y que no hay derecho al
disenso”, dijo.
Fernández agregó que no puede opinar del caso
en un sentido ni en el otro, porque está a la espera de la
investigación de la comisión a la que se le concedió un
plazo de 90 días para que presente sus conclusiones.
“Yo no puedo prejuiciarme y decir si hubo
falla o no hubo falla. Esperemos”, recomendó.
Consideró que si hubo fallas entonces se
tomarían medidas “por si esas fallas fueron intencionales,
negligencia imputable.
Pero yo no sé si las hubo”.
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